miércoles, 28 de noviembre de 2012

LO SIENTO

Como buen mediterráneo soy pasional en todo lo que hago, aunque esa pasión a veces me convierta en un hombre impulsivo. Cuando me entrego a una persona me entrego a muerte, lo doy todo y todo espero de ella. Cuando amo a alguien lo hago como si fuera a acabarse el mundo, como si mi vida dependiera de sus manos, de sus ojos, de sus palabras y en esos momentos dejo de ser yo para pasar a ser ella. Da la impresión que esa persona me da el aire que necesito para respirar. Soy pasional cuando escribo porque no sé hacerlo de otra manera, porque en esos momentos las palabras surgen a borbotones y a mis dedos les cuesta controlarlas mientras golpean las teclas del ordenador. Soy pasional cuando mis manos se clavan en su espalda, cuando mi pecho se rompe en su pecho. Soy pasional cuando esas sábanas que cubren nuestros cuerpos pasan de ser banderas blancas en son de paz a sábanas rojas llenas de heridas de tanto amarnos.

Pero toda esa pasión también provoca que sea impulsivo y en cierta manera irreflexivo. Lo extraño es que no siempre soy así, solo con la gente que me quiere y a la que quiero, solo con los amigos que siempre están ahí para aguantarme, solo con la gente que sé que me aprecia. Cuando estoy jodido ellos siempre tienen una palabra amable para hacerme sonreír, siempre tienen una mano dispuesta a posarse en la espalda transmitiendo ánimos. Gente que sabes que nunca te va a fallar, gente a la que el único que falla soy yo porque no sé callarme, porque no sé detenerme cinco segundos antes de decir o hacer algo. Hombres y mujeres importantes en mi vida, hombres y mujeres que he ido encontrando en mi travesía hacia mi Ítaca ansiada. Hombres y mujeres, que en mayor o menor medida, forman parte del entramado que compone mi alma compleja y difícil.

En esos momentos me enfado conmigo mismo porque sé de la injusticia que provocan mis palabras. Me avergüenzo por no haber sabido estar a la altura, por haberles fallado y sobre todo por haberme fallado, una vez más, a mí mismo.

Desde aquí pido humildemente disculpas a todos los que alguna vez le han molestado mis palabras y mis gestos.



martes, 27 de noviembre de 2012

HÉROES. UN TEXTO DE MI HIJA LAIA

Voy a transcribir un texto que ha escrito mi hija Laia, que en estos momentos tiene 17 años y está estudiando Segundo de Bachiller. Tenía que escribir un texto sobre la frase

“LO CIERTO ES QUE A LOS HÉROES RARAMENTE SE LES DISTINGUE A SIMPLE VISTA”.

Me dejó para que le echara un vistazo y le diera mi opinión. A mí me gustó mucho. El texto es el siguiente:

Si buscamos la definición de héroe nos encontraremos con esto: “Hombre que lleva a cabo una acción heroica”. Esta definición no dice nada de llevar mayas, antifaz y tener súper poderes, eso es algo que le se ha ido añadiendo con los años y son rasgos que nos alejan del verdadero significado de la palabra.

Un héroe es una persona que vive para los demás y que intenta aportar su granito de arena a que el mundo sea un poco menos malo, y no hablo solo de grandes figuras como Ernesto Che Guevara, Ghandi o Teresa de Calcuta, no. Les hablo de esa madre que se levanta una hora antes que sus hijos para que cuando se despierten tengan el desayuno en la mesa y el almuerzo preparado, la misma que deja la comida preparada y luego se va a trabajar, esa mujer que hace malabarismos entre su vida familiar, laboral y social y todo con una sonrisa. Les hablo de ese policía que vela la ciudad mientras los otros duermen o de ese bombero que arriesga su vida las veces que haga falta por otra persona. Ese médico que nos ayuda a mantenernos con vida para que podamos disfrutar de todos los buenos momentos que nos ofrece ésta. Ese profesor que se levanta cada mañana con el propósito de educar a una nueva generación, de formarles como personas y llenarles de cultura. Esas personas no buscan el reconocimiento de los demás, no lo hacen porque les vayan a poner una medalla ni una recompensa económica ni nada por el estilo, lo hacen porque sienten que tienen que hacerlo por los demás, no por ellos. Eso es lo que realmente les convierte en héroes. Ese sentimiento altruista en todos ellos. Ellos, héroes de la vida real, son los que sigilosamente, sin que nos demos cuenta, hacen nuestra vida un poquito mejor.

Hay una frase de un estadista inglés, Benjamín Disraeli, que resume perfectamente este concepto de héroe “los héroes a menudo son desconocidos” y es que los nombres de esos médicos, madres y padres, policías, bomberos, etc, quedarán en el olvido dentro de un tiempo, pero no lo que hicieron, porque todas esas personas que se han visto afectadas de una manera u otra por la labor de esta gente llevarán presentes esas acciones que se han colado en sus corazones sin hacer ruido y, quién sabe, igual eso les impulsa a comportarse de la misma manera y en un futuro vivimos en un mundo lleno de héroes.”

lunes, 26 de noviembre de 2012

EL OTRO DÍA MIRÉ LA LUNA



El otro día mis ojos se perdieron entre los cráteres de la luna. Una luna inmensa, imperfecta como un diamante sin tallar pero no por eso con menos valor. Mis ojos se perdieron en sus cráteres imperfectos, en sus montes y sus lagunas, todos ellos transformados en tatuajes pintados sobre la superficie blanca que la recubre. Abrí mis brazos de par en par, esperando que su luz tape cada una de mis imperfecciones.

Miré la luna y sentí envidia de ella porque ella estaba acompañada de planetas y estrellas. Planetas repletos de sueños y de estrellas enamoradas. Miré la luna y sentí envidia de ella por la capacidad de atracción que tiene sobre todos nosotros. Ella atrae, ella ama y es amada, ella observa y la observan, ella se deja querer y mimar. Es cierto que está poco tiempo entre nosotros, solo unas horas, pero son intensas, tanto como los minutos que se comen los amantes enredados en piel y sudor, enredados en manos y brazos, enredados en labios y lenguas, enredados en un amor mortal, porque te sientes morir cuando la persona que amas se sienta delante de ti desnuda de tapujos y vergüenzas y te muestra todo su cuerpo, incluso sus imperfecciones, si es que hay imperfecciones en la persona que amas y te dice “ámame” mientras sus dedos se pierden en una nuca erizada.

Miré la luna y vi un ángel celeste llorando porque la soledad había invadido su espacio vital, sus penumbras y sus miedos. Vi un ángel celeste llorando por lo que no tenía, por lo que ansiaba y porque era perfectamente consciente que esa pena que le invadía difícilmente se iría de su alma.

La otra noche miré hacia el cielo, busqué la luna y no estaba…y la eché tanto de menos.

martes, 20 de noviembre de 2012

DURO DE LLEVAR



Esta entrada me la dedico a mí. Me gustan las letras de las canciones de Carlos Goñi y creo que ésta representa perfectamente cómo me encuentro ahora mismo, así que lo dicho, esta entrada me la dedico.

lunes, 12 de noviembre de 2012

QUE TINGUEM SORT




Esta canción es de un cantautor catalán, quizás no muy conocido para mucha gente, pero que en Catalunya, mi tierra, a la cual hecho tanto en falta, es una figura importante de la canción. Sus letras me parecen tremendamente hermosas y sobre todo sinceras y por ende honestas con los sentimientos. La letra está traducida al castellano pero permitidme un consejo, en el caso de que no entendáis el catalán primero leed los subtítulos y luego volved a escucharla…pero cerrando los ojos y si tenéis la fortuna de que a vuestro lado se encuentra la persona que amáis repetidle una y mil veces que se quede con vosotros, aunque el camino no sea fácil, aunque la pasión de los primeros días haya desaparecido, aunque algunas noches sean largas porque las nubes tapen vuestro corazón, aunque vuestras manos ya no busquen rincones perdidos entre los pliegues de su cuerpo y aunque ya no se te erice la piel cuando sus labios se mojan en vuestros labios. Si por mala suerte o porque el destino así lo ha querido, la persona que amáis no está a vuestro lado entonces solo queda una cosa…desearle toda la suerte del mundo cuando escoja un camino distinto de donde se encuentra vuestro corazón. También es importante desearse suerte a uno mismo porque la travesía no será fácil

miércoles, 7 de noviembre de 2012

DOS PLANETAS

Es difícil de explicar lo que siente cuando la persona con la que has convivido y llevas conviviendo un montón de años te dice que sois de dos mundos completamente diferentes. Que quizás todo fue un error, una equivocación. Es difícil de explicar lo que se siente cuando te dice que odia el trabajo, mi trabajo, ese del cual yo me siento tan orgulloso. Ese trabajo que me hace completamente feliz y encima soy tan afortunado que me pagan por ello. Es difícil de explicar lo que se siente cuando esos ojos ya no te miran como algún día miraron, aunque quizás también es culpa mía. Puede que yo ya no sea capaz de recibir esas miradas como en otro momento las recibí. Lo cierto es que siempre hemos sido de dos mundos completamente distintos, la diferencia estriba en que en otra época ambos hacíamos esfuerzos para que de vez en cuando ocurriera un eclipse que juntara los dos planetas. Quizás lo que nos falta, o nos fallan, son las fuerzas y las ganas para que eso vuelva a ocurrir. Quizás lo que nos falta, o nos fallan son las ganas de rozar de nuevo esa piel que un día fue mía y que la mía fue suya. Lo cierto es que no lo sé, lo único cierto es que todo se va desmoronando como fichas de dominó, fichas que una arrastra a otra…y se van cayendo poco a poco.

viernes, 2 de noviembre de 2012

ESPERAS Y ESPERAS...

Esperas y esperas y quizás nunca llegue a puerto. Esperas y esperas y quizás nunca llegue a Ítaca. Esperas y esperas y quizás ese mar que tanto amo, deseo y añoro nunca llegue a rozar mi piel mientras mi cuerpo desnudo desgrana cada uno de los misterios de tu cuerpo anhelante. Un cuerpo de cantos de sirena rondando mi barco mientras mi vela se tuerce al compás de unos vientos que suplican tu presencia. Esperas y esperas y quizás nunca despierte de esos sueños repletos de esperanzas, de tormentas imprevistas, de amores no resueltos, de sexo sin sexo porque esos sueños solo son espejismos en el horizonte de una mar maltrecha. Esperas y esperas y quizás la luna nunca llegue a iluminar esa alfombra azul por la que se desliza la proa de mi nave mientras yo busco, indago y pregunto al mundo dónde se puede encontrar mi Ítaca deseada, mi Penélope. Esperas y esperas y quizás esos besos buscados y rebuscados nunca lleguen a unos labios secos, rotos y maltrechos por el sol que baña mi alma mientras el sufrimiento invade mi espíritu. Un espíritu hecho añicos en perfecta consonancia con mi cuerpo de hombre convertido en un campo de batalla, un cuerpo hecho jirones de pieles tiradas en cualquier sitio porque cualquier sitio es bueno para perderse sin miedo a caer por acantilados repletos de piedras escarpadas. Esperas y esperas a sabiendas que es lo único que nos queda a los marineros errantes. Esperas y esperas oteando un horizonte lleno de monstruos dispuestos a arrancarte el poco o el mucho valor que puede quedar después de un abordaje a pecho descubierto, sin coraza alguna que proteja ese rumor maldito que corre de boca en boca pregonando la certeza de que un día ese juego se acabe porque eso es lo correcto e incluso lo necesario. Esperas y esperas y deseas que ese amor que amas con timidez y con miedo no se vuelva contra ti, y esa fuerza que va y viene te arranque el alma de manera despiadada. Esperas y esperas y sabes que pasaran los años y seguirás esperando esa ausencia de historias arrancadas de libros de amor, de barcos fantasmas, de tatuajes impresos sobre pieles de marineros aferrados a un timón en medio de una tempestad. Esperas y esperas y quizás sea lo único correcto…esperar.

lunes, 29 de octubre de 2012

LA VIDA ES UNA CAJA DE SORPRESAS

Una caja llena de inviernos, de noches oscuras, de cielos arrancados de desiertos perdidos en algún rincón de un alma errante.
La vida es una caja repleta de amaneceres en un mar, en mi mar, dispuestos a reinventar un destino forjado en mil batallas llenas de sangre y de odio.
Una caja llena de letras huecas, vacías, de miradas que no miran, de manos que no tocan, de pieles que no se rozan…porque no se buscan y si se buscan no se encuentran.
La vida es una caja llena de hombres y mujeres dispuestas a amarse hasta hacerse daño, hasta arrancar una a una todas las tiras que envuelven su piel.
La vida es una caja llena de frases que se quedan mudas porque nunca acaban de salir de los labios. Frases que no se dicen por miedo a la respuesta o por miedo a que nadie las oiga.
La vida es una caja con gente amable, cariñosa, dispuesta a ayudar a los demás pero que nunca se sabe si lo hacen por echar una mano o por quedarse tranquila en su maldita conciencia. Gente a la que no le importa mentir porque creen que nadie se da cuenta de sus mentiras.
La vida es una caja repleta de secretos inconfesables porque entonces dejarían de ser secretos y se convertirían en verdades dolorosas.
La vida es una guerra en la cual muchas veces no se sabe quién es el enemigo, aunque puede ocurrir que el enemigo sea uno mismo.
La vida es una caja llena de esperanzas, de sueños maltrechos, de ilusiones que jamás se cumplirán porque así lo marca el destino.
La vida es una caja repleta de mapas con caminos marcados en busca de tesoros escondidos en islas soñadas y deseadas por marineros que a lo único que aspiran es a encontrar su ballena blanca.
La vida son las luces de los faros que indican la llegada a puertos nuevos. Puertos solitarios porque al fin y al cabo la soledad es la mejor compañía. Seguramente ese sea el único lugar dónde uno pueda atracar el barco sin esperar ninguna tormenta imprevista, solo la que le dicte su alma.

lunes, 22 de octubre de 2012

UN DIA COMPRENDI QUE EL SILENCIO...

Por casualidades de la vida, o no, el otro día llegó a mis manos este texto. La primera impresión es que es un texto de esos que te envían y que, para evitar malas conciencias y asegurarte la felicidad eterna debes reenviar a quien uno considere oportuno. Un texto vacio pero lleno de frases bonitas, pero solo eso…bonitas. Yo no lo he reenviado porque en ningún sitio ponía que debía hacerlo, sin embargo me apetece mostrarlo en mi blog. Aun así doy las gracias a la persona que me lo ha mandado, me imagino que pensara que lo necesito o quizás piensa que soy una persona fuerte.

Por cierto navegando por la red he leído que en algunos textos pone Dios y en otros Dalai Lama, a mi particularmente me da igual. Cada uno que escoja lo que quiera…mientras le sirva.

Este texto es una declaración de intenciones, una manera correcta de vivir pero somos imperfectos, menos mal que somos imperfectos, y nos equivocamos, y nos levantamos para volvernos a caer…

Yo siempre he pensado que las cosas pasan por algo y sobre todo por algo bueno, que si ahora sufres es porque lo que te espera será espectacular, por eso de todo el texto me quedo con la frase “aun con lágrimas en los ojos, se las arregla para decir con una sonrisa, "estoy bien". —



Un día comprendí que el silencio vale más que mil palabras.

Un periodista le hizo una entrevista a Dalai Lama, al entrar en la habitación le pregunto: ¿que es lo que más te sorprende de la humanidad?, a lo que respondió: Que se aburren de ser niños y quieran crecer rápido, para después desear ser niños otra vez. Que desperdicien la salud para hacer dinero y luego pierdan el dinero para recuperar la salud. Que ansíen el futuro y olviden el presente y así no viven ni el presente ni el futuro. Que vivan como si nunca fuesen a morir y mueran como si nunca hubieran vivido.......

Quedé en silencio un rato y le dije: entonces, ¿cuáles son las lecciones de la vida que debemos aprender? Y con una sonrisa respondió: ... que aprendan que no pueden hacer que nadie los ame sino dejarse amar, que lo mas valioso en la vida no es lo que tenemos sino a quien tenemos, que una persona rica no es quien tiene más sino quien necesita menos y que el dinero puede comprar todo menos la felicidad, QUE EL FISICO ATRAE PERO LA PERSONALIDAD ENAMORA. Que Quien NO VALORA lo que tiene, algún día se lamentará por haberlo perdido y que quien hace mal algún día recibirá su merecido.

Si quieres ser feliz haz feliz a alguien, si quieres recibir, da un poco de ti, rodéate de buenas personas y sé una de ellas. Recuerda, a veces a quien menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias. Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.: Una persona fuerte sabe cómo mantener en orden su vida y aun con lágrimas en los ojos, se las arregla para decir con una sonrisa, "estoy bien".



viernes, 19 de octubre de 2012

AUSENCIA

Llevo casi tres meses sin escribir y lo cierto es que no sé muy bien el motivo. No me escondo de nada, o al menos eso creo. Tampoco es que mi estado de ánimo sea bajo, en absoluto.
En el trabajo estoy con la gente que quiero estar, hago el trabajo que quiero hacer y encima me pagan por ello… ¡qué más puedo pedir!
Las vacaciones perfectas. Una semana en un pueblecito junto al mar, como no podía ser de otra manera, en el sur de Francia. Paseos por campos inundados de olor a lavanda, olores que impregnaban todos y cada uno de los poros de mi piel. Luego, por supuesto tres semanas en mi pueblo, con mi gente, con mi playa, con sus sonrisas…, así que como decía antes no hay un motivo claro y objetivo por el cual no haya escrito nada.
Puede ser que quizás no tuviera nada que decir, o quizás es que tengo mucho que callar, no lo sé. Pero bueno, aquí estoy, sentado de nuevo delante del ordenador, escuchando música y mis dedos a su aire, dejándoles hacer, tecleando cada una de esas letras blancas pintadas sobre teclas negras.
Puede ser que a veces quieras decir cosas y no sabes muy bien cómo. Puede ser que el camino de las palabras sea tortuoso y entonces tu ánimo se aplaca esperando nuevos vientos.
Lo cierto es que no sé muy bien el motivo pero bueno, para volver a empezar yo creo que es más que suficiente.

domingo, 29 de julio de 2012

MIS MANOS Y SUS CADERAS

Me miro las manos y siento envidia de ellas porque ellas han tocado su cuerpo. Mis dedos han buscado y rebuscado rincones perdidos, salvajes, en mundos inhóspitos e inexplorados en un cuerpo de mujer. Las yemas de mis dedos han acariciado esos ojos que han visto mi cuerpo arrebatado de deseo, porque deseo es lo que ella despierta en mí. Un deseo que abre heridas punzantes provocando que broten de mi piel miles y miles de gotas repletas de un apetito voraz por poseerla, un deseo exacerbado porque mi cuerpo no puede reprimirse cuando su piel, toda su piel, aparece anté mí dispuesta a acogerme entre sus poros abiertos de par en par, sin tapujos. Poros que se tienden ante mí prestos a atraparme como atrapan las cadenas de los presidiarios, impidiendo que me escape, aunque bien sabe Dios, si es que existe, que no me escaparía.

Mis piernas se quedan estáticas ante su presencia, se quedan inmóviles cuando sienten miles de lenguas ascendiendo por ellas, lentamente, lamiendo, fundiéndose con mi angustia, escondiéndose por miles de caminos desolados, destruidos, arrasados por el fuego que corre, y corroe, cualquier mínima esperanza de vida.

Tumbado en unas sábanas abanderadas de miles de ejércitos me siento esperanzado porque sé que esa mañana, esa tarde o esa noche me poseerá, y en esos momentos yo no seré yo ni mi alma será mi alma. Me convertiré en espacios rotos de imágenes en blanco y negro porque el color lo pone ella, con su paleta de colores transformadas en palabras que yo soñé en frases imperfectas, equivocadas. Palabras errantes e innombrables en busca de unos labios dispuestos a cambiarlas y convertirlas en olores frescos y arrebatadores poque ella, aunque quizás no lo sepa, es fresca y arrebatadora.  Aromas que mis sentidos engullen desaforadamente, como si en ello les fuera la vida.

Sentidos suicidas dispuestos a abalanzarse sobre precipicios vacíos. Saltos sin red como un trapecista embebido de ilusión por hacer un triple mortal y lograr la admiración de un público absorto ante tanta belleza, ante esos malabarismos, ante el miedo inminente a que algo salga mal y entonces se derrumbe ese castillo de arena que se ha ido formando en la playa de sus caderas...o de mis caderas.

jueves, 26 de julio de 2012

VACACIONES

Quizás sea muy recurrente y nada original hablar de vacaciones en esta época, pero es de lo que me apetece hablar. Me imagino que tampoco soy nada original si digo que las necesito, pero es cierto...siento que las necesito.

Durante el resto del año procuro ir a otros sitios pero ahora en las vacaciones de verano, en esas que duran varias semanas las vacaciones se traducen en MI PUEBLO. Mis vacaciones son el apartamento en mi pueblo, es asomarme a la terraza y ver la mar. Mis vacaciones son las noches estrelladas mientras estoy tumbado observando como esas pequeñas luces que brillan me arropan o arropan mis sueños. Mis vacaciones de verano es ir a la playa el atardecer, cuando se levanta el levante y volar mi cometa. Me gusta sentir como se eleva en perfecta comunión con mis manos. Mis vacaciones son salir a pedalear con los amigos y perdernos por las pistas o crestear las montañas que protegen mi mar.

Mis vacaciones de verano es olvidarme de todo y de todos los que me acompañan durante el resto del año. Mis vacaciones son olvidarme de los turnos de trabajo, de la gente que viene con problemas y de las tensiones con los compañeros, malos rollos provocados muchas veces por el trabajo y muchas otras veces por interpretaciones erroneas de palabras y hechos. Mis vacaciones es olvidarme de la gente que te falla,  aunque asumo mi parte de culpa porque seguramente yo también habré fallado. Mis vacaciones es olvidarme de la gente de la cual esperas mucho y te decepciona una y otra vez, dándote cuenta al final que lo mejor es no esperar nada más que de uno mismo. No puedo evitarlo, me molesta muchísimo la gente que no cumple con lo que dice, aunque sean tonterías y quizás para otros sean nimiedades.

Mis vacaciones son levantarme con el sol y pensar que no tengo que hacer nada. Que placer.

Mis vacaciones de verano es salir a pescar con el barco nuevo de mi amigo Sisco, en compañía de su listo perro Cuper y de mi padre. Esos si que son buenos momentos, nada es comparable a estar en medio de la mar...me siento tan bien.

Luego terminarán y volveré a la rutina del trabajo, a los dichosos y largos turnos de siete días, pero bueno eso ya llegará...así que mejor dejarlo.


viernes, 13 de julio de 2012

EN ESTOS DÍAS COMPLICADOS TE DEBO...

En estos tiempos complicados te debo un escrito, una carta, una explicación, un cuento de las mil y una noches. Te debo un beso de amor, un beso apasionado, un abrazo que rodee tu cintura. Te debo una mirada, te debo unas palabras, te debo un roce de mis manos. Te debo mi piel desnuda repleta de deseo, una noche de sexo sin vergüenzas. Te debo un mundo nuevo. Te debo las gracias. Te debo un castillo de príncipes y princesas. Te debo una media naranja. Te debo un trozo de tierra mojada donde aplacar el calor de nuestros cuerpos. Te debo un faro iluminado o simplemente un faro. Te debo lágrimas arrancadas de pañuelos llenos de consuelo. Te debo vendas para tapar las viejas heridas lacerantes y por donde se escapan litros y litros de deseos. Te debo un “buenos días”. Te debo un “buenas noches”. Te debo un libro sin letras porque no hace falta escribir nada…ya está todo dicho. Te debo un viaje a la mar que un día conocimos o que si no conocimos imaginamos. Te debo un recuerdo. Te debo una fotografía que refleje lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos. Te debo un mundo sin ciudades ni pueblos, ni luces ni sombras. Te debo un universo sin ruidos, solo con tu voz. Te debo una flor que llene tu cuerpo de aromas exóticos, de madreselvas arrancadas a hechizos implacables de viejas y hermosas brujas. Te debo el verbo amar. Te debo la espera que espera en un rincón inesperado. Te debo la duda del desayuno ¿café o café con leche? Te debo miles de bengalas explotando en un cielo negro repleto de constelaciones marcando el norte de tu vida, de nuestra vida. Te debo canciones que no sé cantar pero que suenan constantemente en mi mente recordándote. Te debo repiques de campanas anunciando el nacimiento del hijo del sol y la luna. Te debo miles de cartas que están escritas pero no enviadas. Te debo una botella de vino repleta del sudor que dejan nuestros cuerpos después de hacer el amor. Te debo miles de rayos de sol prestos a tapar tu cuerpo en la soledad de la noche oscura. Te debo caricias suaves por tu piel moviéndose como los dedos hábiles de un viejo pianista sentado en un salón esperando aplausos de gente inexistente. Te debo las gracias por enseñarme a amar de forma tan brutal, tan entregada. Te debo un gesto simple pero lleno de belleza sin medida y que de tan bello da miedo, como tu belleza. Te debo una película que demuestre que la vida es un cortometraje sin principio ni final, igual que tú. Te debo un aplauso por tu fortaleza, por erigirte capitana de un barco corsario presto a conquistar viejos continentes aletargados en lugares dormidos en mundos dormidos. Te debo sinfonías de manos, de brazos, de corazones malheridos pero revividos. Te debo un plato caliente. Te debo un vaso frío. Te debo una ola de mar. Te debo una cueva marina donde puedas refugiarte en noches de temporal y de vientos. Te debo un mapa donde puedas buscar montañas con la cima repleta de agua e islas con las playas llenas de nieve. Te debo un grito gritado en medio de un griterío de calles repletas de gente abrazándose. Te debo una bomba atómica que reviente la maldad que a veces envuelve la ambigüedad de gestos y mentiras. Te debo una bandera blanca para que puedas taparte y, si te apetece, taparme. Te debo una bandera blanca que sirva de sábana para que podamos, si me dejas, tumbarnos y amarnos hasta reventar. Te debo una guerra para que después haya paz. Te debo un viaje a mi cuerpo para que lo conquistes y lo explotes. Te debo unas cuerdas para que me atrapes, para que me ates y así puedas abusar de mí una y mil veces. Te debo rectas para que puedas convertirlas en curvas como las curvas de tu cuerpo. Te debo una maleta donde puedas guardar tus secretos. Te debo un candado para que puedas cerrar la maleta donde guardas tus secretos. Te debo una aguja y un hilo para que puedas coserme junto a ti. Te debo un bote de tinta para que me tatúes la forma de tu cuerpo por si alguna vez me dejas y así poder acariciarte de nuevo aunque en realidad acaricie mi piel que ha sido pasto de tu piel. Te debo un espejo para que un poco de suerte tu rostro se quede grabado y así poder ver tus ojos cuando me levante por la mañana. Te debo el verbo en pasado para que después haya un futuro. Te debo una esponja con la cual limpiar cualquier mínima aspereza que brote de tus entrañas. Te debo un Oscar a la mejor amante. Te debo un calendario para que apuntes el tanto por ciento de amor que me merezco.

En estos días complicados te debo lo que he sido, lo que soy y lo que seré. Te debo todo.

En estos días complicados tú me debes…nada.

martes, 10 de julio de 2012

LO UNICO REAL

Me gustaría volar, ser capaz de apreciar lo inhóspito. Ser capaz de darme cuenta del camino equivocado. Ser capaz de rectificar cuando eres consciente de que te diriges a un lugar equivocado, cuando ves que la proa de tu vida va directa, inexorable y tozudamente hacia un espejismo convertido en isla maldita que surge en medio de una mar repleta de errores. Una mar navegada una y mil veces por hombres y mujeres que creen que nunca se equivocarán…pero llegan a tierra, pisan las arenas blancas y se dan cuenta, desgraciadamente tarde, que esos granos que cubren la playa son arenas movedizas que engullen sueños malditos. Hombres y mujeres maldecidos por el Dios que cubre cada uno de esos cuerpos abandonados, derrotados, vencidos por falsas esperanzas. De la nada surgen fieras que amenazan con devorar corazones remotos, corazones que antaño tuvieron vida, corazones entregados a otros corazones que nunca pidieron nada a cambio porque un día aprendieron que nunca hay que pedir cuando alguien te regala una ilusión dormida en la constelación de los deseos.

Una constelación repleta de heridas sangrantes, de llagas encendidas de viejas utopías, de sirenas que no son sirenas, de hombres y mujeres que se engañan a sí mismos creyéndose inmortales ante el resplandor de un viejo sol que dormita en el ocaso de la cueva del acantilado del desamor. Un quirófano lleno de batas blancas intentando salvar lo insalvable porque nada existe dentro de esa sala blanca repleta de locura, de viejos locos que un día quisieron ser jóvenes a pesar del paso inexorable del tiempo. Un tiempo atrapado en un viejo reloj de arena que se mueve de un lado a otro despertando demonios malditos, demonios disfrazados de reyes, de Ulises, de Penélopes. Demonios disfrazados de hombres y mujeres que sonríen, que hablan, que incluso abrazan con sus alas de fuego, hombres y mujeres que engañan porque su sonrisa engaña, sus ojos engañan, sus palabras engañan como los espejismos en el desierto, que nos hacen creer que están ahí para y por siempre pero que, pobres ilusos, ni están ni estarán porque solo habitan en lugares sepultados por abrazos secuestrados. Lugares repletos de impactos provocados por armas que no son armas sino miradas traidoras que atacan a contraluz, miradas que se amparan en una oscuridad maldita impidiendo que la vida sea vida. Oscuridad que atrapa retinas ciegas de pasión y que de tanta pasión no ven mas allá de la esquina en la cual se esconde su cuerpo roto en mil lágrimas, en gotas que caen sobre la arena en la cual nos tumbamos al llegar a la tierra de los deseos.

Veo palabras que pasan junto a mí, oigo a la gente moverse de un lado a otro mirándome, contemplando como poco a poco me encierro en la cueva de un acantilado formado por acertijos, por juegos de magia, por cartas marcadas y ellos miran descaradamente a ver cual puede ser el truco, observan, pobres locos e ingenuos, de dónde saco la última carta. No se dan cuenta que el mago soy yo y que la magia eres tú…eso es lo único real.

jueves, 5 de julio de 2012

SENTIMIENTOS DE PAPEL

Trazos azules, negros, símbolos, signos unidos por lineas intemporales, movimientos de manos demostrando que la vida existe más allá de un simple papel blanco. Cartas que son mas que cartas, son la prolongación de manos que sujetan sentimientos escritos en momentos de desesperación, en momentos de nostalgia, en momentos alegres o no, pero momentos llenos de vida, de lances arrancados en abrazos y guardados en papeles repletos de ojos que leen e interpretan lo que uno intenta escribir y transmitir.

Cartas que son como las mareas que viven y habitan en mares imaginados, en lugares mágicos, sitios repletos de sensaciones. Cartas que como mareas que son, van y vienen buscando un lugar donde dejarse reposar, donde descansar y que mejor que ser recibidas por la persona que espera, y desespera, por la llegada de esas noticias. Papeles que vuelan en medio de corazones enamorados o corazones truncados y separados por la distancia, corazones que vivieron, y viven, con la esperanza de que algún día encuentren otros cuerpos que añoran momentos en los cuales sucumbieron a los instintos más básicos que un hombre y una mujer, o mejor dicho, dos personas puedan tener. Instintos que a veces nada tienen que ver con amor y desamor, sino que simplemente aparecieron en un momento determinado, en un momento buscado o en cualquier otro momento no elegido ni por uno ni por otro pero que sucedió.

Cartas que tiemblan entre las manos, entre los ojos, entre los dedos de un hombre y una mujer que tocan, que leen, que se deslizan entre esas lineas, entre esas frágiles lineas que conforman un jeroglífico solo descifrable por el inventor de un código secreto. Al fin y al cabo el amor es un código solo entendido, o comprendido, por amantes que se conocen o que incluso sin conocerse excesivamente son capaces de entenderse con una sola mirada, es mas, a veces no necesitan ni siquiera una mirada porque aunque estén de espaldas él o ella, sabe que la otra persona lo está mirando, pero no con los ojos. Se miran con las manos, se miran con sus espaldas, se miran con el papel en el cual escribirán sus "te quiero", "te deseo" y miles y miles de palabras que de manera mágica se transformarán en sentimientos de papel.







martes, 26 de junio de 2012

MI NORTE

Dice la canción “el norte va con ella” y sí, al menos mi norte va con ella, porque ella es mi rosa de los vientos. Ella es la que marca una y otra vez el rumbo a seguir. Ya no miro el mapa para señalar un destino, ya no lo necesito, ahora lo que hago es mirar sus ojos para saber por dónde ir, ahora miro sus ojos para que me indiquen dónde están las sirenas. Sirenas que se sumergen en océanos profundos, en mares profundos. Sirenas que esperan y desesperan para que Neptuno se persone ante ellas y acaricie cada una de sus escamas doradas. Aunque puede ocurrir que esos ojos no existan más que en mi imaginación, en una imaginación de niño, de adulto, de marinero cansado, de marinero derrotado por temporales quizás también imaginados. Ojos arrancados del cementerio donde descansan otros ojos esperando que alguien los mire. Ojos azules, ojos marrones, ojos verdes, ojos negros e incluso ojos invisibles, ojos que forman miles de espejos quebrados, trocitos de espejo que marcan mi norte…o no.
Mi norte va con ella porque ella es mi norte, mi sur, mi este y mi oeste. Ella sola es capaz de marcar los cuatro puntos cardinales. Ella marca el ocaso y el amanecer. Ella es y no es. Ella está y no está…o quizás está y no sé encontrarla. Quizás está demasiado cerca y mis ojos, de tan cerca que está, no saben verla, ni mis manos saben tocarla, ni mis dedos saben saborearla y mi lengua se pierde por ese territorio inhóspito que es su piel, su suave piel, sus suaves pechos…o quizás no exista ni ella, ni su suave piel, ni su húmeda lengua, ni siquiera esos pequeños pechos que sobresalen de su cuerpo, de un cuerpo que de existir estaría rebosante de deseo y de lujuria.
Ella esperándome rota de deseo, yo esperándola muerto de deseo. Ella esperándome llena de calor, yo esperándola aterido de frío. Ella Penélope, yo Ulises y al final Ítaca. Siempre Ítaca al principio y al final. Siempre Ítaca en mi mar, en mi alma, en cualquier parte de mi cuerpo tatuado de viejas heridas de guerra. Una guerra en la que, como en todas las guerras, no hay ni vencedores ni vencidos, ni muertos ni vivos, ni siquiera heridos. Guerra que es como el amor arrancado de las entrañas de supervivientes que ni siquiera saben que son supervivientes porque ya no buscan vivir, ni luchar, solo buscan abandonarse a determinados momentos que pueden llegar a ser, o no ser, mágicos.
Sin embargo me pregunto si existen esos momentos o quizás, al igual que ella, al igual que su cuerpo, esos momentos solo existen en mi imaginación. En una imaginación arrancada de un sueño baldío, inocente y quizás no tan transparente como debería ser, y sinceramente, quizás no sea tan inocente como debería ser.
Amor luchado en mil batallas, amor roto en mil campos de batalla, amor con armas y sin armas, amor desarmado, amor vencido y amor derrotado, amor entregado y amor robado, amor adultero y amor permitido, amor prohibido y amor aceptado por ambas partes…o quizás no. Quizás jamás aceptemos un amor que no sea nuestro, un amor que no nos pertenezca porque lo hemos gastado de tanto nombrarlo, de tanto usarlo, de tanto sobarlo sin miramientos, amor brusco y de tan brusco roto en mil pedazos, como las miles de estrellas que brillan en los firmamentos mágicos de las noches claras de verano. La Osa Mayor, la Osa Menor y al final tu, mi Norte… o quizás no.
Quizás no seas ni mi norte, ni mi sur, ni mi este, ni mi oeste, quizás, y digo solo quizás porque las dudas me atenazan, puede ocurrir que ni siquiera existas y mi norte sea yo. Yo mismo sin necesidad de nada, sin otras pieles que no sean la mía, sin otra mar que no sea mi mar, sin otro silencio que no sea mi silencio. Ojos que ya no están porque en realidad nunca estuvieron y si estuvieron fue solo un momento, un paso fugaz, una mirada fugaz…en el cementerio de los ojos.

jueves, 21 de junio de 2012

ARMAS BLANCAS

Al abrir uno de esos semanales que suelen venir los fines de semana con los periódicos leo un artículo sobre ARMAS BLANCAS. En ese reportaje hablan de las distintas características que deben tener esas hojas de acero, sus empuñaduras, época en que se utilizaban, etc., al final tres hojas repletas de definiciones, fotografías, mapas para, al menos en mi caso, llegar a la última frase sin hablar de lo que realmente es un arma blanca.

Ahora voy a intentar explicar, describir o simplemente hablar de lo que yo entiendo que es un ARMA BLANCA.

Un arma blanca son tus piernas impregnadas de sangre removiéndose en las sábanas que separan nuestro mundo del resto del mundo.

Un arma blanca son tus dedos hurgando, jugando, explorando, en definitiva conquistando mi cuerpo, mi alma, mi corazón…robando mi vida, para luego devolvérmela.

Un arma blanca es tu lengua cuando se entrelaza con mi lengua y consigue que mi piel y tu piel se vuelvan invisibles a los ojos de los demás.

Un arma blanca es tu cuerpo desnudo porque cuando se acerca lentamente hacia mí soy plenamente consciente que me va a poseer, no sé si una, dos o mil veces pero sé que te voy a pertenecer para y por siempre.

Un arma blanca son tus ojos clavados en un rincón de mi corazón provocando sentimientos irreparables.

Un arma blanca es mi imaginación en el punto que aparece al final de mi firma.


sábado, 9 de junio de 2012

PLANETAS EXTRAVIADOS...PLANETAS DE LOS SUEÑOS

Disfruto escribiendo, necesito escribir, no sé si transmito o no, ni siquiera sé si alguien lee lo que escribo, ni siquiera sé si me importa si alguien lo lee o no, muchas veces ni siquiera sé lo que quiero escribir, ni siquiera sé qué quiero escribir, solo sé que quiero escribir, que tengo que escribir...es una necesidad.

Hay veces que noto como mis dedos vuelan sobre el teclado, que las ideas crecen, que los sentimientos crecen, que mis palabras no me pertenecen, que ya no son mías sino que son de mis manos, de las teclas negras con letras blancas que hay debajo de mis dedos, dedos que golpean las teclas como si fueran las teclas de un viajo piano...en estos momentos soy feliz porque hago lo que más me gusta y además creo que lo hago bien, creo que es de las pocas cosas que hago medianamente bien o al menos con un sentido más o menos claro.

Me encanta escuchar la música alta, con energía, música que me da fuerzas para seguir escribiendo ¡joder! qué afortunado soy, en esos momentos me siento tremendamente feliz. Me siento como en el planeta de los sueños, un planeta único, un planeta irreal, mi planeta. El único lugar donde me siento importante, un lugar donde me siento vivo, independiente, alejado de cualquier maldad que pueda afectarme. Me siento valiente, dispuesto a luchar contra cualquier palabra inoportuna que pueda surgir del asfalto perdido de una calle perdida porque en mi planeta de los sueños no hay calles, ni callejones, ni rincones oscuros donde poder esconderse, no hay noches nubladas, no hay eclipses que tapen cualquier sol dispuesto a surgir de mi alma. De mi alma inspirada en miles de estrellas marinas trepando por acantilados situados junto a mi corazón, acantilados que puedan resquebrajar la más mínima señal de calor que brota de un sol abandonado a un amor insultantemente hermoso y que de tan hermoso puede llegar a ser irreal. Irreal como la vida que nos cubre de manera piadosa y temerosa de despertarse en cualquier momento y romper en mil pedazos cualquier posibilidad de que nos amemos hasta reventar de sudor, de lenguas buscándose desesperadamente con miedo a encontrarse en un lugar abandonado, desconocido, insólito, inexplorado, salvaje...salvaje como tu cuerpo estrellándose contra mi cuerpo, tu cuerpo destrozándose contra mi cuerpo convirtiéndonos en un amasijo de pieles rotas, con sangre brotando de tus poros contagiándome de sueños rotos pero dispuestos a reconstruirlos una y otra vez para luego volver a romperlos y empezar de nuevo una y otra vez y así hasta el infinito.

Infinito como el movimiento de tus caderas resquebrajándose sobre mi espalda buscando un norte que no existe, el pelo revuelto sobre mis pechos buscando un rumbo que no existe, tus manos surcando mi piel buscando mapas donde se esconden tesoros inexistentes o no, tus dedos tocando partes de mi cuerpo que yo ni siquiera sabía que existían pero que tú haces que se reinventen una y otra vez provocando un placer desconocido pero que ansío conocer de manera repetitiva para no cansarme ni hartarme jamás.

Para no cansarme de ti, para volar contigo, para soñar contigo, para emborracharme contigo, para vivir contigo, para amarte una y otra vez y hasta mil veces para que no te esfumes como una imagen imaginada, como un cuerpo imaginado pero deseado, tremendamente deseado, tremendamente amado en una vida secreta pero que sé que existe porque tú estás ahí...en el planeta de los sueños, de mis sueños, de tus sueños, de nuestros sueños.

Sueños en los que busco una luz que alumbre las sombras que puedan existir, sueños que acompañan mis manos mientras tantean la oscuridad de las habitaciones llenas de fantasmas desnudos, fantasmas sedientos de amor, fantasmas abrazados en cada rincón del planeta de los sueños. Hijos que crecieron siendo fantasmas, enamorados que se amaron siendo fantasmas pero con la esperanza de revivir y así poder contar que un día se amaron hasta lo infinito, hasta quebrar la más mínima conciencia de lo que puede llegar a ser una vida insólita, una vida desarmada, una vida simple, una vida llena de orden y/o desorden, una vida llena de vendavales que se dejan arrastrar hasta orillas desconocidas, hasta islas que ni siquiera existen en mapas de mundos extraviados en lugares extraviados de planetas extraviados.

Cuerpos llenos de ganas de romper cualquier tenaza que les obligue a estar juntos en pequeños habitáculos, sin ninguna ventana que permita entrar cualquier mínimo rayo de sinceridad para que les obligue a entregarse hasta la eternidad mientras se sientan en sillas vacías y arrinconadas en viejos armarios sin puertas.

Caminos desconocidos pero dispuestos a recorrer. Sin embargo no queremos llegar porque no sabemos cómo es el final que nos espera y esa duda nos atenaza, esa duda nos amarra como el ancla que se hunde en medio de una mar extraviada en un planeta extraviado.

miércoles, 6 de junio de 2012

TU ERES UN DÍA EXTRAORDINARIO

Mientras escribo esta entrada escucho el nuevo disco de Marlango, se titula "Un día extraordinario" y la verdad es que cualquier día, incluso el que menos te imaginas puede llegar a ser un día extraordinario. Ahora suena "Bocas prestadas", qué frase más curiosa, una frase que encierra incógnitas e incluso puede llegar a encerrar sueños prestados.

Ilusiones de otros, ilusiones de otras bocas prestadas, ilusiones de deseos prestados, incluso de deseos que no nos corresponden pero que nos gustaría que fueran nuestros.  Deseos encontrados en medio de una mar alterada por un viento prestado, deseos a punto de naufragar precisamente porque son prestados, deseos que giran alrededor de un mástil de un velero inexistente, sin embargo deseos al fin y al cabo y por lo tanto como buenos deseos aún no han llegado a nuestra memoria pero quizás, como todo un buen día extraordinario, deseamos que llegue para poder recoger cualquier mínima esperanza de que se cumpla ese deseo, esa añoranza, esa melancolía que cubre nuestra piel, esa desazón que recubre nuestro cuerpo de manera atroz a la espera de romper cualquier minimo resquicio de dolor, de desesperanza, porque en el fondo hoy puede ser un día extraordinario.

Un día extraordinario para saciar la sed de deseo de un cuerpo de mujer inexistente, un cuerpo prestado a la imaginación, un cuerpo que quizás no exista más que en mentiras mal entendidas, un cuerpo que emborracha de lujuria todas las partes de mi sexo.

Sexo prestado, sexo deseado, sexo arrancado por las garras afiladas de un naufragio sorprendente e inesperado como todos los naufragios no deseados, sexo lleno de sudor, sexo sin tapujos, sexo sin límites porque no hay límites en el sexo más que los que la verguenza impone, sexo salvaje porque salvaje es la sensación de hundirme dentro de ti.

Naufragar dentro de ti, morirme dentro de ti, entregarme dentro de ti, arrancarme dentro de ti, beber dentro de ti, saltar dentro de ti, volar dentro de ti...explotar dentro de ti.

Explotar en un día extraordinario, ver los cráteres de la luna en un día extraordinario, enamorarme en un día extraordinario, tu sola presencia convierte un día ordinario en un día extraordinario. Tú eres un día extraordinario.

Tus ojos son extraordinarios porque con ellos me miras, tus manos son extraordinarias porque ellas no me tocan pero desean tocarme o al menos yo deseo que me toquen, tu risa es extraordinaria proque contagia vida, tu boca es extraordinaria porque de ella sale mi nombre, tus labios son extraordinarios porque se mueven delicadamente mientras hablas, tus piernas son extraordinarias porque ellas te sostienen, toda tú eres extraordinara porque vives en mis sueños imaginarios, en mis sueños extraordinarios, en mis deseos extraordinarios, en mi corazón extraordinario. Todo gira alrededor de una imagen extraordinaria...tu imagen.

Una imagen que invento y reinvento constantemente, una imagen que imagino en medio de una mar tranquila, una imagen reflejada en las sábanas que cubren nuestros cuerpos, una imagen que llega y se va precipitadamente, una imagen que rompe cualquier otra imagen, una imagen que se convierte en mi vida, una imagen que conoce caminos por donde llegar a mí pero que siempre se queda a medias, una imagen con miedo a dejar de ser una simple imagen...una imagen extraordinaria para un día extraordinario, para un deseo extraordinario, para un amor extraordinario.

Para un amor deseado por que es inesperado, un amor desecho en medio de un desierto hecho a nuestra medida, un amor que rompe los poros de nuestra piel, un amor escondido bajo el asfalto de una cama imaginada, un amor contagiado por la memoria de otros amores, un amor arrebatado bajo la lluvia de una tarde de domingo, un amor lento, suave, dulce...en un día extraordinario.

lunes, 4 de junio de 2012

ME GUSTARÍA SABER...

Me gustaría saber porqué no afronto con fuerza cualquier viento que cambia el rumbo de mi camino.

Me gustaría saber porqué mis ojos se llenan de lágrimas con tanta facilidad.

Me gustaría saber porqué la vida me pone obstáculos tan altos si apenás sé saltarlos ni afrontarlos.

Me gustaría saber porqué en determinados momentos de mi vida siempre llego tarde.

Me gustaría saber porqué mi alma se resquebraja como miles de piezas de un puzzle inmenso y que seguramente nunca podré terminar.

Me gustaría saber porqué esas piezas se mueven alocadamente haciendo totalmente imposible recolocarlas con cierto sentido.

Me gustaría saber porqué a veces me siento tan lejos de mi mar. Una mar que busco de manera infructuosa para que me rescate de un naufragio seguro.

Me gustaría saber porqué no me gusta la persona que se refleja cada mañana en el espejo...o quizás es que me han dicho tantas veces que no debe de gustarme que al final me lo he acabado creyendo.

Me gustaría saber porqué aunque vayan pasando los años sigo sin entender muchas de las cosas que me pasan...quizás es que hay cosas que uno nunca acaba de entender ni acabará de entender aunque pasen miles de años.

jueves, 17 de mayo de 2012

PREGUNTAS DE ADOLESCENTE...RESPUESTAS DE ADULTO

Después de un mes de abril lluvioso, al menos aquí en el norte, llevamos unos días con sol, con buena temperatura y eso, al menos a mí, me reconforta y sobre todo me anima a seguir adelante, sin embargo es curioso, cuando vivía en mi Mediterráneo me gustaban los días de lluvia, quizás porque eran escasos. Esos días abría las cortinas de mi habitación, subía hasta arriba las persianas y sentado en mi mesa empezaba a escribir o simplemente a pensar mientras me quedaba embobado viendo como las gotas de agua golpeaban sobre esos cristales acostumbrados a los rayos del sol. Creo que a ellos les gustaba tanto como a mí recibir el agua, seguramente, también igual que a mí, por la falta de costumbre.

En aquella época era un adolescente con múltiples preguntas que por supuesto no tenían respuesta. Ahora, con la experiencia que dan los años, algunas de aquellas preguntas ya tienen respuesta, sin embargo hay días en los que aún me cuestiono o mejor dicho aún tengo preguntas vacías a la espera de respuestas escondidas en algún rincón secreto del que ni siquiera yo sé el sitio, es más ¿estoy seguro de querer saber dónde se encuentra ese lugar? O ¿prefiero que esas respuestas sigan ocultas como un tesoro en el plano de un viejo pirata?, no lo sé, pero qué curioso, esa es la primera pregunta sin respuesta. De todas maneras he de reconocer que sí tengo respuestas al menos para algunas preguntas.

En aquella época me preguntaba dónde terminaba el horizonte de esa mar en la que pescaba junto a mi padre, ahora sé que no tiene fin pero no porque la tierra sea redonda sino porque siempre está cerca de mí, pegadita a mi piel y sentada en mis pensamientos.

En aquella época me preguntaba hacia dónde iban esos trenes que veía, y oía pasar durante la noche con las luces de los vagones encendidas, ahora sé que se dirigían hacía algún lugar, escondido o no, deseado o no, pero que sí tenían un final y un principio, igual que las personas que iban dentro. Lo que aún hoy no sé es si el final es feliz o no, aún hoy no sé si la gente iba o venía, aún hoy no sé si alguien huía mientras su alma gritaba “hasta aquí” con la esperanza de que al llegar “allí” alguien recogiera su espíritu de naufrago como hizo Viernes con Robinson Crusoe.

En aquella época me preguntaba a qué sabrían los brazos de una mujer mientras se agolpaban en medio de una espalda sudorosa entregándose a una lucha sin cuartel. Ahora sé que esos brazos, esas manos, esos dedos…son como serpientes resbalando por la arena del desierto dejando surcos entre los poros de dos cuerpos matándose por entregarse sin ningún tipo de concesión mientras luchan despiadadamente por ver quién ama más a quién.

En aquella época me preguntaba como sería el desamor. Sin embargo esa es la única pregunta que no tuve que esperar para ser adulto para conocer la respuesta porque el desamor igual que el amor no controla ni sabe, ni quiere saber, de edades.

martes, 15 de mayo de 2012

El otro día me preguntó un compañero si había escuchado a Tahures Zurdos, le respondí que no, el me dijo “escúchalos, ya verás como te gustan las letras”. Me picó la curiosidad, escuché varias canciones pero me fijé en la letra de esta canción. Se titula “NO”. Me gustó, habla de la gente que lo da todo por los demás, que se esfuerza aunque sea a cambio de sufrir, para que los que están a su lado sean felices. Gente que esconde sus miedos y carencias sin que se note. Esta entrada va para esas personas.


No, no me asusta la oscuridad
es mentira.
No, tú ya sabes que soy muy fuerte,
todo mentira.
Mi fuerza es mentira,
cuando soy transparente
mi corazón no es de metal.

No, tú ya sabes que nunca lloro
es mentira.
Que soy fluida e inteligente,
todo mentira..
Es una excusa, hermano
y yo misma te la he dado
para que no te sientas mal.
Mi fuerza es una excusa más
para que tú no te sientas mal.

martes, 8 de mayo de 2012

YA HA PASADO LA NOCHE

Ya ha pasado la noche, la semana de noche. Siete días que se han hecho largos, siete días con momentos muy buenos, risas, cafés llenos de comentarios graciosos y…algún que otro momento malo, momentos de nervios, de prisas, aunque para mi favor y sobre todo para mi salud mental he aprendido a desconectar. He visto ojos tristes, ojos que te piden ayuda y yo he intentado brindarles colaboración, o al menos he hecho todo lo que está en mi mano para que cuando salgan por la puerta se vayan con la sensación de que la persona que las ha atendido ha hecho todo lo posible para solucionarle el problema. Espero haberlo conseguido.

Ahora tengo por delante una semana de fiesta, una semana para dedicarme a mis cosas y por supuesto a mí mismo. Os aseguro que me apetece muchísimo. Después vendrán siete días de mañana pero para eso aún quedan muchas, muchas horas, es más, no quiero ni pensarlo.

Esta noche ha sucedido algo curioso. Venía de cenar junto con unos compañeros, la carretera estaba vacía, apenas unas luces de coches y al fondo, entre las nubes que cubrían la noche ha aparecido una luna roja, inmensa, comiéndose todo un firmamento de estrellas invisibles, de estrellas tapadas por una manta oscura pero que con toda seguridad estaban allí observando el mundo y junto a ellas la LUNA, sí, en mayúsculas porque no cabe que se diga de otra manera. Una LUNA majestuosa, impresionante, hermosa como la mujer que amas, hermosa como la mujer que deseas, hermosa como la mujer que esperas que un día esté contigo al llegar a Ítaca y sabes con toda la seguridad que proporciona la esperanza que en esos momentos sus manos cubrirán tus manos, su boca saboreará tu boca, sus labios recorrerán cualquier mínimo resquicio de piel que aun quede sin romperse después de una larga travesía. Una mujer que te amará como solo la mujer que te ama puede hacerlo. Una mujer que romperá el salitre que se deposita en los resquicios de un corazón empapado por esa mar que tanto nos da…y a veces tanto nos quita.

Una vez, hace ya muchos años, quizás demasiados, vi, junto con un amigo…o no, una luna parecida y a pesar de todo, a pesar de un amigo que quizás no era, a pesar de no estar quizás en el lugar adecuado, a pesar de todo eso…tengo grabada la imagen de esa luna brotando de un horizonte oscuro.

Pero me quedo con la última luna…con la que aún no he visto.

martes, 1 de mayo de 2012

...Y ME SIENTO VIVO

Hace aproximadamente un mes que me encuentro en mi nuevo puesto de trabajo, un tiempo que considero más que suficiente para hacer una valoración objetiva de lo sucedido. He de reconocer que al principio me costó, como todos los cambios no elegidos o no deseados, sin embargo estoy contento, tanto con el grupo de gente que me ha tocado trabajar como conmigo mismo.

Estoy satisfecho porque he sabido adaptarme a la nueva situación.

Durante este mes no solo me han sucedido cosas importantes a nivel laboral, también a nivel personal. He tenido la inmensa suerte de estar durante una semana en Eivissa, o lo que es lo mismo Ibiza. Esa isla en medio de mi Mediterráneo ha superado todas las expectativas.

Ahora mismo dejo de escribir para buscar, o al menos intentar buscar, las palabras exactas para describir el cúmulo de sensaciones que llegué a experimentar sentado en esas rocas observando como la mar me engrandecía el alma.

Exceptuando San Antonio, que no me gustó absolutamente nada, el resto de la isla consiguió cautivarme y no solo me refiero a las calas escondidas entre recodos de mar, me refiero también al interior de la isla. A esos pueblos blancos detenidos en el tiempo.

Ibiza, o Eivissa para los que hablamos catalán, tiene un casco viejo digno de ser pisado, respirado. Una atalaya en la que te sientes importante divisando la entrada al puerto con la luz del faro de Formentera haciendo compañía a las miles de estrellas que cubren esa inmensa mar. Puestas de sol rotas únicamente por el perfil de viejas barcas varadas en la arena.

En fin, ha sido un mes intenso en todos los aspectos de mi vida y cuando uno vive con intensidad es señal inequívoca de que está vivo, y así es como me siento ahora…vivo.

miércoles, 21 de marzo de 2012

CAMBIOS Y PUÑALADAS TRAPERAS



El lunes recibí una noticia que ha provocado un cambio de rumbo, ni bueno ni malo, solo un cambio de rumbo. Soy de los que piensan que las cosas suceden por algo, y normalmente por algo bueno. Empecé este blog en septiembre de 2007, justo después de que mi hija mayor sufriera una enfermedad que nos asustó a todos, al final, como buena luchadora que es, salió adelante.


Cuando todo pasó escribí mi primera entrada en este espacio de letras, mares y mundos por explorar pero que todos inciden, o coinciden, en un lugar…en mi amada, esperada y muy deseada Ítaca. Seguramente si ella no se hubiera puesto enferma quizás ahora este blog no existiría.


Ahora me toca empezar de nuevo. Seguramente la gente que no sabe cuál es mi trabajo quizás no entienda del todo lo que quiero transmitir. Dejo un sitio relativamente tranquilo, dejo gente excepcional, amigos y amigas de verdad, dejo un lugar exento de cualquier tipo de peligro (excepto de las puñaladas por la espalda, que no es poco) y vuelvo al “ruedo”, a torear con lo más granado de esta sociedad. Dejo de ser Xavi para ser de nuevo…bueno, que mas da el nombre, el caso es que cambio.


De verdad que no me molesta cambiar lo que me molesta es que no se valore si haces bien tu trabajo o lo haces mal, que no se valore si trabajas o no trabajas, eso da igual. Me molesta que lo que se valora es a quien conoces o a quien no conoces, me molesta la gente que por subir te pisa sin ningún tipo de escrúpulos, en fin, peor para ellos. Yo me voy con la cabeza bien alta y con la satisfacción que da el que la gente, al menos la mayoría, valore muy positivamente el trabajo que he hecho. Con eso me quedo.


Por un lado estoy ya con ganas de empezar, de reencontrarme con gente que hace tiempo que no veo, pero por otro lado siento cierta ansiedad. En siete años seguramente han cambiado muchas cosas y debo estar a la altura, quiero estar a la altura. No quiero defraudar a nadie y menos a mí mismo. Al principio me costará adaptarme pero estoy convencido que luego volveré a disfrutar como lo hacía antes, porque si algo tiene mi trabajo es que es de todo menos aburrido.
De todas maneras y como ya he dicho antes, soy de los que piensan que las cosas suceden por algo y por algo bueno. Seguro que no me equivoco.

martes, 13 de marzo de 2012

LA VIEJA TABERNA Y...EVA Parte final





Las conchas de la puerta empezaron a sonar, sin embargo no era ella, eran los marineros que iban entrando.

Reconozco que uno de mis grandes defectos es que soy ansioso, cuando quiero algo lo quiero ya. Y en esos momentos lo que quería, lo que deseaba era verla entrar de nuevo por la puerta. Se me hacía duro pensar que no iba a verla, o lo que era peor que cupiera la posibilidad de que no volviera a verla.


Me levanté, dejé el plato en la barra y me fui a dar un paseo por la playa que estaba al lado del puerto. El mistral continuaba soplando fuerte, pero no me importaba. Tenía la vaga esperanza que esas rachas de viento se llevaran todos los demonios que atrapaban mi cuerpo. Me senté en la arena, debajo del muro que separaba la playa del paseo marítimo. No sabía muy bien qué hacer, ni siquiera sabía muy bien qué pensar de todo lo que me estaba ocurriendo, lo único que sabía es que quería volver a verla.


Miré la mar, esa agua que iba y venía acariciando la arena. La misma arena que ahora tenía entre mis manos y que se escapaba igual que se escapaba Eva. Cerré la mano, pero era imposible que esos diminutos granos no se filtraran entre mis dedos, se iban igual que se iba ella. Me levanté y me fui hacia el barco. Necesitaba entretenerme en algo, tener mi mente ocupada en algo distinto que no fuera esa mujer rubia que acaba de conocer.


Entré en el camarote, encendí el ordenador y me dispuse a escribir. Dejé la puerta del camarote abierta para que se ventilara un poco. Llevaba cinco minutos descargando unas fotos cuando oí su voz. Salí a la bañera y allí estaba ella.


- Buenos días – me dijo, pero ahora no había ninguna sonrisa en su cara.
- ¡qué sorpresa! Tu madre me dijo que hoy no te iba a ver.
- A veces mi madre habla más de la cuenta. ¿te vas a quedar de pie en la bañera o me vas a invitar a subir a bordo?
Salté al pantalán, cogí la silla e intenté subirla por la rampa, pero era imposible.
- Creo que me vas a tener que coger en brazos.


Al cogerla sentí sensaciones extrañas. Por un lado toqué sus delicadas y finas piernas…y me impresionó. Parecían frágiles, como de cristal, tanto que me daba la impresión que si las apretaba demasiado se podrían romper. Por otro lado noté sus brazos agarrados a mi cuello y me gustó sentirla tan cerca. Sentí su pelo en mi cara. Percibí el olor de su cuerpo. Dejó caer delicadamente su cabeza sobre mi hombro. Hacía tiempo que no tenía una mujer tan cerca de mí y mentiría si dijera que no me puse nervioso. Con delicadeza la senté en uno de los bancos del camarote. Empezó a mirar de un lado a otro, observándolo todo. Cuando terminó sus ojos se centraron en mí.


- Ayer te fuiste sin decir nada, me quedé preocupado, no sé, pero me encantaría poder ayudarte.
- ¿haces milagros? – dijo ella.
- ¿milagros? No te entiendo.
- Si no haces milagros no puedes ayudarme.
- De verdad, no te entiendo.
- Ayer me fui porque cuando me llamaron por teléfono era para decirme los resultados de un escáner. No volveré a andar nunca más, ¿sabes una cosa? Por más que te lo imagines en el fondo tienes la esperanza de que todo vuelva a ser como antes. Por eso te digo lo de los milagros, porque es lo único que puede hacer que vuelva a andar.
- Lo siento, de verdad, no sé qué decir.
- No hay nada que decir. Lo que tengo que hacer es acostumbrarme a mi nueva vida.


Nos quedamos en silencio. Lo cierto es que no sabía qué decir ni qué hacer. Al final opté por la típica frase de “perdona, no te he ofrecido nada ¿te apetece tomar algo?”


- No, gracias. No me apetece tomar nada ¿sabes lo único qué me apetece?
- No, pero tengo la impresión que me lo vas a decir.
- Me apetece hacerte un tatuaje.
- ¿un tatuaje? – repetí sorprendido.
- Sí, me dijo mi madre que no tenías ninguno, bueno si es que te apetece, claro.
- Es verdad, no tengo ninguno, aunque es una cosa que siempre me va por la cabeza hacerme y de hecho tengo pensado el sitio dónde lo quiero y el motivo.
- Pues si quieres a mí me encantaría hacértelo, de hecho he traído en la mochila todo el material.
- ¿Tan segura estabas de que me iba a dejar hacerlo?
- Sí, sabía que no te resistirías a la tentación de que dibuje algo en tu cuerpo.


Le dije lo que quería y dónde lo quería. Luego le traje la mochila. Empezó a hacer varios bocetos, cuando terminaba uno me lo enseñaba. Así estuvimos un rato hasta que hizo uno que me gustó.

- Lo quiero en el gemelo, justo en un lateral.


Me fui a poner un pantalón corto y me tumbé en el banco donde ella estaba sentada. Mientras preparaba todo mis ojos se centraron en su cara. Le había cambiado la expresión, ya no estaba triste, todo lo contrario, ahora estaba relajada. Volvía a estar segura de sí misma, volvía a quererse. Se sentía de nuevo dominadora de la situación. Posó la plantilla en mi piel, marcó el dibujo, luego lo retiró.


Sentí su mano izquierda posarse en mi piel, de repente pequeños puntazos empezaron a picotear en mi epidermis.


- ¿te duele?
- No, tranquila.


Estuvo una hora trabajando en el tatuaje, durante ese tiempo no hablamos. Ella estaba concentrada en el dibujo, yo estaba concentrado en sus ojos, en sus labios, en sus manos, en la tinta que penetraba en mi piel.


- Ya está, ya puedes mirar – dijo con la cara de satisfacción que proporciona el trabajo bien hecho.
- Me gusta.
- A partir de ahora cada vez que veas el tatuaje te acordaras de mí.
Me incorporé y me senté frente a ella. Estábamos muy cerca, demasiado cerca, tanto que pude notar como su mirada y mi mirada confluían en los mismos ojos.
- Creo que no me va a hacer falta mirar el tatuaje para acordarme de ti.
- Cuidado marinero, no te enamores, eso puede ser peligroso.
- Eso lo decidiré yo.
- Yo jamás podré darte lo que te podría dar otra mujer.
- Tú no sabes lo que busco en una mujer.
- Es verdad, no sé lo que buscas pero si sé lo que no puedo darte y no olvides que no siento, ni volveré a sentir jamás nada, absolutamente nada de cintura para abajo.

Cerré los ojos. Mis dedos apartaron suavemente el pelo de su cara. Luego fueron hacia sus ojos, las yemas de mis dedos recorrieron sus párpados, descendieron por la nariz hasta llegar a sus labios. Suavemente se deslizaron del labio superior al inferior. Luego cayeron hacia sus pechos. Le desabroché la camisa. Continué con los ojos cerrados, mis manos eran mis ojos. Intuí unos pechos pequeños pero tersos, los recorrieron lentamente, acariciaron su cintura. Ahora empecé a jugar con mi lengua, pero en sentido contrario. Subí dejando una piel húmeda, formando surcos como si fueran meandros que el rio va dejando en el cauce por donde pasa. Sentí sus manos en mi nuca.


- Ven.


Empezó a besarme como nadie lo había hecho. Una dulzura rebosante de pasión. Lentamente su lengua se mezcló con la mía. Sus manos descendieron hasta empezar a acariciarme. Ahora era ella la que bajaba de mi pecho a mi cintura. Con una tranquilidad pasmosa me quitó el pantalón…
No, no hicimos el amor pero no nos hizo falta. Lo que sucedió en ese camarote era lo más hermoso que me había sucedido nunca….


Guardé la libreta en la caja.


- Sube a cubierta que ya estamos a punto de atracar.
- Venga Eva, anímate a hacerlo tú.


Hacía calor en la cubierta. El sol se reflejaba en los tatuajes que tenía en el antebrazo. Todos los tatuajes que me iba haciendo la mujer que ahora tenía a mi lado y que nunca había dejado de acompañarme desde que la conocí en la vieja taberna.






jueves, 8 de marzo de 2012

LA VIEJA TABERNA Y...EVA 3ª Parte

- Sí, viajo solo.
- ¿y te espera alguien en algún puerto? – preguntó, mientras en sus ojos asomaba un toque de travesura y una sonrisa en sus labios.

Antes de responder tomé un sorbo de café. Lo cierto es que no me esperaba esa pregunta. Entre aquella mujer y yo no había nada, absolutamente nada de confianza, de hecho era la primera vez que hablábamos. Sin embargo no me extrañó, ella le daba un toque de naturalidad a todo.

- Siempre nos espera alguien en algún puerto ¿no crees?
- No lo sé – respondió – yo no navego, así que no tengo puerto donde atracar y si no tengo puerto no hay nadie que me espere.
- Pues para mí es importante pensar que hay alguien esperándome aunque no sepa muy bien el sitio, de todas maneras no puedo creer que viviendo aquí no salgas a navegar.
- No sé si te has dado cuenta pero aunque hay sillas para minusválidos que yo sepa no hay barcos.

Entre ella y yo surgió un silencio un tanto incómodo. Ella dio un sorbo al té. Yo me la quedé mirando.
La voz de su madre rompió el silencio.

- Eva, acuérdate que dentro de media hora va a venir Quim a que le termines el tatuaje y tendrás que preparar el estudio ¿no?
- Ya lo sé mamá, pero es que ahora la conversación se está volviendo interesante – respondió…pero sus ojos seguían clavados en los míos.
- ¿No te parece que esta conversación se está volviendo interesante?
- Creo que contigo cualquier detalle, incluso el más pequeño se vuelve interesante.
Acercó su silla a la mesa. Sonrió, incluso sus ojos sonrieron.
- ¡eh! Marinero, ¿no estarás intentando enrollarte conmigo?

Me recliné en la silla. La mujer que tenía delante me intimidaba. Su vitalidad, sus ganas de vivir, su facilidad para reírse de todo y de todos, incluso de ella misma era algo que me sorprendía y que me costaba entender. Mientras ella continuaba mirándome pude notar como en mis mejillas brotaba un color rojo intenso. El ponerme rojo en determinadas ocasiones ha sido algo que nunca he podido evitar. En esos momentos me siento indefenso porque soy consciente que la persona que tengo delante sabe de mi debilidad o de mi vergüenza.

- Perdona si te he molestado, no era mi intención. La verdad es que a veces tendría que pensar las cosas dos veces antes de decirlas.

Ahora fue ella la que se reclinó en su silla. Ahora fue ella la que se sintió avergonzada. No nos conocíamos de nada y sin embargo hablaba como si fuéramos amigos de toda la vida.

- No me ha molestado, o quizás sí. La verdad es que no estoy acostumbrado a…
No pude terminar la frase, el sonido de su teléfono móvil me lo impidió. No sé quien era la que la llamó, lo único que sé es que le cambió la cara.
- Lo siento, me tengo que marchar.

Puso sus manos en las ruedas, giró y se fue hacia una puerta que estaba al final de la barra del bar. Allí estaba Malena, su madre, observándola con cara de preocupación.
Fuera estaba anocheciendo. A través de los cristales empezaban a reflejarse en los cristales la luz del sol del atardecer. Una luz anaranjada entraba en la vieja taberna, el día iba cayendo poco a poco. Me levanté y dejé el café en la barra. Malena ya no estaba dibujando, sus ojos ya no miraban la libreta llena de sirenas, anclas y rosas de los vientos, sus ojos miraban la puerta por la cual se había ido Eva.

En la calle seguía soplando un mistral fuerte, tanto que me costaba avanzar. Los mástiles de los veleros que estaban atracados se golpeaban unos contra otros

Cuando llegué al barco puse un poco de música y miré las previsiones del tiempo. Las predicciones no eran buenas, de hecho me obligarían a estar amarrado aún un par de días como mínimo. No me importaba demasiado, aprovecharía esos días para comprar algo de provisiones y poner en orden y al día el cuaderno de bitácora.

No era muy tarde pero estaba cansado. Me tumbé en la litera con la intención de dormir, sin embargo no podía quitarme de la cabeza a Eva. Era especial, todo en ella era especial. Su forma de hablar, su forma de tratarme, su forma de ser. Apenas la conocía sin embargo, no sé porque extraña razón, había dejado una muesca en mi alma. Cerré los ojos pero una y otra vez me venía su imagen a la mente. Nunca me había pasado. Intenté racionalizar todo, pensar fríamente. Yo mismo me preguntaba qué me estaba ocurriendo. Cómo era posible que la deseara si apenas la había visto, cómo era posible que me apeteciera tanto besarla si no la conocía, como era posible que la echara de menos si apenas había estado con ella. Esa mujer había entrado en mi vida a borbotones, como un levante al atardecer había reventado cualquier mínima defensa. Eva, esa mujer rubia sentada en una silla de ruedas, me había destrozado y sabía, que pasara lo que pasara entre nosotros, estaría conmigo para siempre. Estaba nervioso porque lo que me estaba sucediendo era inexplicable. Quizás es que hay cosas que son inexplicables, que ocurren sin saber muy bien ni cómo ni porqué han ocurrido. Quizás es lo mágico de los sentimientos, aparecen y te atrapan para siempre. Ella, aunque desapareciera, aunque jamás la volviera a ver, sería mi sirena escondida en algún rincón de la mar. Sería mi acompañante para siempre en mi camino hacia Ítaca.

Cerré los ojos. Los sueños me la trajeron de nuevo, la sentí a mi lado. Sentí su mano acariciándome la cara, me la imaginé de pie ante mí. Me desperté sudando. Nervioso. Empecé a dar vueltas en la cama. Fuera seguía soplando el viento. Salí a cubierta. Estaba temblando. En el puerto estaban todas las luces apagadas, incluso la de la vieja taberna.

La noche fue larga y dura, muy dura, pero al final pude dormir un poco.
Cuando salí de nuevo a cubierta ya había amanecido. El puerto había cobrado vida. Me pegué una ducha y fui a desayunar a la vieja taberna.
En la puerta, resguardados del viento que seguía soplando, había unos cuantos marineros. Dentro Malena estaba preparando desayunos.

- Buenos días.
- Buenos días – respondió ella mientras iba dejando desayunos encima de la barra - ¿te preparo uno?
- Sí por favor.

Me senté en la misma mesa, sin embargo mis ojos no estaban centrados en el cuaderno mis ojos estaban fijos en la puerta…esperando que entrara Eva. Malena se dio cuenta. Me llamó para decirme que ya tenía el desayuno preparado.

- Espero que te guste. Por cierto no mires la puerta porque ella hoy no vendrá.

No esperaba esa respuesta. Tampoco esperaba que se hubiera dado cuenta.

- ¿seguro? – pregunté.
- Seguro. De verdad, hoy no la esperes – dijo mientras posaba su mano sobre la mía en un signo de cariño que agradecí en esos momentos de desconcierto.

Me senté, sin embargo se me había quitado el hambre.

martes, 6 de marzo de 2012

LA VIEJA TABERNA... Y EVA 2ª Parte

Desde donde estaba pude observar como la mujer de pelo blanco continuaba con el bolígrafo en la mano moviéndolo de un lado a otro. Di por hecho que estaba escribiendo, sin embargo cuando me levanté a pedir otro café me di cuenta que estaba dibujando sirenas, la otra hoja estaba llena de anclas y rosas de los vientos. No me miró pero estoy seguro que ella sabía que estaba ahí, observándola. Mientras me preparaba el café pude mirar con más detenimiento esos dibujos. Me parecieron dibujos hechos con mucho detalle, con precisión.


- ¿te gustan? – me dijo mientras posaba el café humeante encima de la barra.
- Si, son buenos. Tiene usted buena mano para el dibujo.
- Son para mi hija – respondió – ella hace tatuajes y yo, cuando tengo algo de tiempo le voy preparando plantillas.
Me fijé en su tatuaje, en la rosa de los vientos que tenía en la parte interior de la muñeca. Se dio cuenta.
- Me lo hizo ella – dijo mientras me lo mostraba - ¿tú tienes algún tatuaje?
- No, pero me gustaría hacerme uno y de hecho tengo alguna idea sobre cuál pero nunca he encontrado el momento.
- Todo marinero que se precie debe tener un tatuaje… - no terminó la frase. De una de las mesas en las que estaban jugando al dominó gritaron “Malena, anda, sírvenos otro chupito”
- Si hombre, a mandar – respondió. – estos se creen que aún son patrones y yo un marinero dispuesto a obedecer – dijo mirándome.

Cogió la botella de ron y se acercó a la mesa. Yo recogí el café y me senté en la mía. Saqué el bloc de notas, quería escribir o describir la travesía. Llevaba una línea escrita cuando sonaron las conchas de la puerta de entrada, alcé la vista y vi aparecer a una chica en una silla de ruedas. Era rubia, ojos negros y una piel tan blanca que si te fijabas con detenimiento se podía apreciar hasta sus sentimientos. Toda esa belleza contrastaba con la fragilidad y la delgadez de sus piernas. Sin duda era la hija de Malena, la señora que estaba en la barra del bar. Se parecían muchísimo.
Detuvo la silla entre las dos mesas donde estaban jugando. Los ocho hombres pararon la partida y le dijeron algo, aunque no pude oír el qué, pero desde luego era algo gracioso porque su cara se iluminó con una agradable sonrisa. Luego vino hacia mí.


- Hola, ¿acabas de llegar?
- Si, hará un par de horas que he atracado.
- Así que has pillado todo el temporal, vaya putada.
- Si, ha sido un poco duro.


Mientras me hablaba hice verdaderos esfuerzos para que no notara que mis ojos se iban directamente a sus piernas.


- Me llamó Eva – dijo, mientras quitaba la mano de una de las ruedas de la silla y la estiraba hacia mí, ofreciéndomela. En esos momentos pude ver todas las rugosidades que tenía en la palma de su mano. Durezas producidas como consecuencia de tener que mover las ruedas de la silla en la cual se encontraba sentada.


Estiré mi mano. Fue la primera vez que la toque. Fue la primera vez que su piel y mi piel entraban en contacto. Fue la primera vez que mi piel morena cubrió su piel blanca como espuma de algodón.


- No pasa nada, puedes mirarme las piernas. Al principio, todo el mundo lo hace y la verdad es que yo ya estoy acostumbrada. Si te quedas más tiempo acabaras por olvidarte de ellas, como hago yo, y podrás mirarme a los ojos sin miedo a que tu mirada se concentré en esos dos palillos que tengo.


Me sorprendió su franqueza al hablar. Me sorprendió la tranquilidad con que hablaba de su minusvalía. Me sorprendí porque estaba un tanto avergonzado por mi torpeza, por no haber sabido controlar la mirada y ella lo notó.


- De verdad, no te lleves mal rato ¿vienes de muy lejos?
- Desde Menorca, iba hacia el sur, pero al final me he tenido que desviar.
- ¿te importa que me tome un café contigo? No te digo si me puedo sentar porque como has podido comprobar siempre estoy sentada.
- No, por supuesto ¿Qué quieres?
- Ella ya sabe.


Me levanté y fui hacia la barra.


- No se lo tomes a mal, no es que sea una maleducada, simplemente lo vive con naturalidad. Dice que su silla es su mejor amiga porque es la única que nunca la abandona.
Malena se giró y empezó a preparar un té con limón. Mientras estaba esperando me fijé de nuevo en Eva. Estaba mirando, sin ningún tipo de pudor y por supuesto sin permiso mi cuaderno, pero por alguna extraña razón no me importó que aquella mujer leyera esas anotaciones. Mis anotaciones.


Cogí el té con limón y fui de nuevo a la mesa.


- Escribes muy bien.
- Gracias – respondí con una sonrisa.
- Espero que no te haya importado que lea tu cuaderno. Ahora estamos empatados. Tú me has mirado las piernas con descaro, yo leo tu cuaderno sin permiso.
- Me parece justo.


Era increíble la naturalidad con que esa hermosa mujer que tenía delante hacía las cosas.


- viajas solo? – me preguntó mirándome fijamente a los ojos.