lunes, 2 de noviembre de 2015

ME CONFORMO

Me conformo con poder estar a tu lado a pesar de que tú no te des ni cuenta de que estoy. Me conformo con poder mirarte escondiendo la mirada porque me da miedo que notes algo en mis ojos. Me conformo con desnudarte en mi cabeza e imaginar como te corres mientras yo busco ávidamente en tu kilómetro cero. Me conformo porque sé que no puedo aspirar a más, al fin y al cabo tu juegas en Champion y yo en Segunda B. Me conformo porque soy consciente de que tu puedes elegir con quien compartir el mismo lado de la cama, en cambio yo ocupo los dos lados, el izquierdo…y la soledad el derecho. Me conformo porque sé que para ti soy invisible, o quizás visible pero sólo en pequeños instantes. Sin embargo mis momentos y tus instantes no coinciden ni en el cuándo, ni en el cómo y mucho menos en el dónde. Me conformo, aunque a veces creo que me conformo con demasiado poco.

domingo, 18 de octubre de 2015

FUERTE...¿Y YO?

Lo peor de cuando te preguntan “¿Qué te pasa?” es no saber qué responder, a pesar de saber que algo se está escondiendo en tu cabeza. Y lo que más me jode es que a ti nunca te pasa nada, y si te pasa lo escondes, y si lo escondes nadie lo ve, y si nadie lo ve…sigues siendo jodidamente fuerte. Y mientras, yo me derrumbo, comparto mi cama con lágrimas de procedencia desconocida pero que están empapando mi lado de la cama y todos los lados de mi cara.
Lo peor de no saber qué te pasa es que no puedes luchar contra nada ni nadie porque no sabes dónde está el enemigo. Solo cabe esperar alerta y eso me da miedo porqué ya sé lo que es derrumbarte y lo mucho que cuesta recoger las piezas del alma y recolocarlos otra vez cada uno en su sitio. Hace años me pillo desprevenido, ahora estoy alerta…pero con miedo.

jueves, 25 de diciembre de 2014

NUEVO CUADERNO DE VITÁCORA

No sé muy bien por dónde empezar lo único claro es que todo ha cambiado y no me queda más remedio que replantearme todo. A veces vienen demonios sonriendo y me preguntan qué tal me va y me jode porque ellos saben la respuesta, aunque yo siempre les digo lo mismo “todo va razonablemente bien” y es que ni puedo ni quiero decir otra cosa. No quiero que me vean cuando mis ojos brillan porque están perdidos en la inmensidad de un desierto sin rutas que seguir. No quiero que me oigan cuando se me quiebra la voz porque no hay nadie al lado con quien compartir un simple “buenos días”. No quiero que sientan cómo se diluye mi alma en pequeñas gotas de agua que terminan arrastrándose por un suelo frío y seco. Quiero ser fuerte porque ella es fuerte. Quiero ser fuerte porque ya sé lo que es derrumbarse. Quiero ser fuerte para demostrarle, y sobre todo para demostrarme, que puedo vivir sin ella. Quiero ser fuerte porque quiero que mis hijas me vean fuerte. Si yo soy fuerte ellas serán fuertes. Todo ha cambiado y sin embargo noto en su forma de mirarme, en su forma de hablar, en su forma de obviarme que en realidad nada ha cambiado. Entre ella y yo todo sigue igual…es lo único que sigue y seguirá igual. No la culpo de nada, quizás yo tampoco di lo mejor de mí mismo. Quizás ella y yo merecemos algo más que una simple presencia acompañada, de vez en cuando, de caricias monótonas, de manos que ya no buscan porque ya no existen esos dedos exploradores ávidos de encontrar tesoros recónditos. Ahora estoy en la ciudad de la niebla esperando que alguien llegue para colocar calles y avenidas sobre las que transitar. Nuevas rutas sobre las que navegar… un nuevo cuaderno de bitácora.

miércoles, 15 de mayo de 2013

IMAGINACIONES

Me gusta imaginarme tu espalda como la mar cuando no sopla el poniente ni el levante, ni el suave garbí ni el osado y valiente mistral.Tu espalda quieta y tranquila expuesta a mis dedos convertidos en proas de naves ansiosas por descubrir nuevos mundos.

Me gusta imaginarme tu cuerpo con curvas, formando carreteras serpenteantes hacia acantilados llenos de deseo...y mis manos esperando.

Me gusta imaginarme tus labios en silencio, pegados uno a otro, a la espera de que lleguen otros labios con los que conversar, besar y perderse junto a dos lenguas entrelazadas bebiéndose una a otra.

Necesito imaginarte cuando no estás, o estás a mi lado sin estar.

Necesito imaginarme junto a tí en noches de invierno, o  de verano, que más da, porque las noches se hacen duras y largas en la isla desierta en que se convierte las sábanas sobre las que reposa mi cuerpo malherido.




Te imagino porque cuando no estás no me queda más remedio que imaginarte para seguir navegando...e imaginando.

domingo, 21 de abril de 2013

COMO TU

Esta época del año me gusta. Los días son más largos, empieza a hacer buen tiempo, aunque aquí, por el Norte nunca se sabe que sorpresas te puedes encontrar. Me gusta, especialmente, porque dentro de tres meses me voy a mi pueblo. Ese mes es el mejor del año. Me levanto sin ninguna obligación, solo que preocuparme de qué a que hora vamos a salir para ir en bici al monte, esperar que a la tarde salga un poco de levante para poder volar mi comenta y si quedo con algún amigo para salir a pescar al calamar. Para los que no lo sepan el calamar se pesca al atardecer, viendo como se van encendiendo poco a poco las luces del paseo, como el sol se va ocultando detrás de las montañas que observan mi pueblo. No sé cuantas veces he visto esa puesta de sol pero os puedo asegurar que cada vez que la veo es especial, siempre hay algún color que cambia, siempre ocurre algo inesperado…de todas maneras desde la mar, o mejor dicho, estando en la mar TODO es especial.

Es agradable estar sentado a babor o estribor con la “potera” enganchada al hilo esperando a ver si pica algún calamar. Es agradable el suave balanceo de la barca. Es agradable la cerveza que tomas con el amigo que no has visto desde hace meses.
He de reconocer que cada vez me cuesta más alejarme de mi pueblo. Lo echo tanto de menos. De todas maneras tengo suerte, a cuarenta y cinco minutos de donde vivo, está mi otro mar…el cantábrico. Concretamente me gusta ir a un pueblo que tiene unas callejuelas y unos rincones espectaculares, al menos para mí y curiosamente desde ahí también se ven unas puestas de sol hermosas. La diferencia es que en el norte el sol se deja caer sobre el mar, se hunde sobre él.

Todos esos son momentos especiales, de los que se te quedan esculpidos en un rinconcito de mi alma, pequeños detalles que hacen que la vida valga la pena vivirla intensamente, instantes especiales…como tú.

lunes, 15 de abril de 2013

VOCES QUE IMAGINAS

Dentro de unas horas empiezaré a trabajar. Lo  bueno de mi trabajo es que nunca sabes qué es lo que te vas a encontrar, por más que planifiques es imposible saber qué te va a deparar la tarde y eso me gusta. También me gusta el no estar encerrado en una oficina lleno de papeles que no me aportan nada, prefiero estar en la calle, buscando "soluciones" a los problemas que vayan surgiendo, me gusta tomar decisiones rápidas porque es así como hay que hacerlo...no queda más remedio, me gusta estar codo a codo con mis compañeros, aunque a veces la tensión del momento provoque que discutamos más de la cuenta, pero solo son unos minutos, luego nos relajamos y seguimos a lo nuestro.

Me gusta estar por la calle e imaginarme cómo será la vida de esas personas a las que vemos andando. Me gusta imaginarme cómo será la vida a través de esas ventanas iluminadas. Me gusta imaginarme cómo serán de felices o infelices. Cómo tendrán el alma. Me gusta imaginarme qué voz tendrán, qué acento, qué forma de hablar...

Es curiosa la vida, cuánta gente pasa por nuestro lado, se cruza en nuestro camino y sin embargo miramos...pero no la vemos.

lunes, 25 de marzo de 2013

DICEN...

Hay veces que la vida te sorprende. Ocurren cosas inesperadas. Aparecen palabras de manera súbita como súbita es la aparición de un faro en una noche de tormenta, cuando estás a punto de desfallecer y piensas que esa mar que tanto amas acaba echándote de su vida de manera despiadada, sin explicación alguna porque no cabe explicación ante los silencios inesperados, y sin embargo aparece ante la proa esa luz que ilumina la travesía que una vez se emprendió sin saber muy bien donde acabaría.

Luces que ni ellas mismas imaginan la tranquilidad que aportan a esos viejos marineros errantes. Dicen que esas luces se convierten en palabras, en acompañantes perfectas en noches de luna llena, una luna reventada de pasión ante ese nuevo rumbo desconocido.

Dicen que hay que dar las gracias por estar ahí, en ningún lugar concreto y a la vez en todos los lugares. En mundos virtuales y en pantallas de cristal líquidos...en fin, dicen que hay que dar las gracias.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

LO SIENTO

Como buen mediterráneo soy pasional en todo lo que hago, aunque esa pasión a veces me convierta en un hombre impulsivo. Cuando me entrego a una persona me entrego a muerte, lo doy todo y todo espero de ella. Cuando amo a alguien lo hago como si fuera a acabarse el mundo, como si mi vida dependiera de sus manos, de sus ojos, de sus palabras y en esos momentos dejo de ser yo para pasar a ser ella. Da la impresión que esa persona me da el aire que necesito para respirar. Soy pasional cuando escribo porque no sé hacerlo de otra manera, porque en esos momentos las palabras surgen a borbotones y a mis dedos les cuesta controlarlas mientras golpean las teclas del ordenador. Soy pasional cuando mis manos se clavan en su espalda, cuando mi pecho se rompe en su pecho. Soy pasional cuando esas sábanas que cubren nuestros cuerpos pasan de ser banderas blancas en son de paz a sábanas rojas llenas de heridas de tanto amarnos.

Pero toda esa pasión también provoca que sea impulsivo y en cierta manera irreflexivo. Lo extraño es que no siempre soy así, solo con la gente que me quiere y a la que quiero, solo con los amigos que siempre están ahí para aguantarme, solo con la gente que sé que me aprecia. Cuando estoy jodido ellos siempre tienen una palabra amable para hacerme sonreír, siempre tienen una mano dispuesta a posarse en la espalda transmitiendo ánimos. Gente que sabes que nunca te va a fallar, gente a la que el único que falla soy yo porque no sé callarme, porque no sé detenerme cinco segundos antes de decir o hacer algo. Hombres y mujeres importantes en mi vida, hombres y mujeres que he ido encontrando en mi travesía hacia mi Ítaca ansiada. Hombres y mujeres, que en mayor o menor medida, forman parte del entramado que compone mi alma compleja y difícil.

En esos momentos me enfado conmigo mismo porque sé de la injusticia que provocan mis palabras. Me avergüenzo por no haber sabido estar a la altura, por haberles fallado y sobre todo por haberme fallado, una vez más, a mí mismo.

Desde aquí pido humildemente disculpas a todos los que alguna vez le han molestado mis palabras y mis gestos.



martes, 27 de noviembre de 2012

HÉROES. UN TEXTO DE MI HIJA LAIA

Voy a transcribir un texto que ha escrito mi hija Laia, que en estos momentos tiene 17 años y está estudiando Segundo de Bachiller. Tenía que escribir un texto sobre la frase

“LO CIERTO ES QUE A LOS HÉROES RARAMENTE SE LES DISTINGUE A SIMPLE VISTA”.

Me dejó para que le echara un vistazo y le diera mi opinión. A mí me gustó mucho. El texto es el siguiente:

Si buscamos la definición de héroe nos encontraremos con esto: “Hombre que lleva a cabo una acción heroica”. Esta definición no dice nada de llevar mayas, antifaz y tener súper poderes, eso es algo que le se ha ido añadiendo con los años y son rasgos que nos alejan del verdadero significado de la palabra.

Un héroe es una persona que vive para los demás y que intenta aportar su granito de arena a que el mundo sea un poco menos malo, y no hablo solo de grandes figuras como Ernesto Che Guevara, Ghandi o Teresa de Calcuta, no. Les hablo de esa madre que se levanta una hora antes que sus hijos para que cuando se despierten tengan el desayuno en la mesa y el almuerzo preparado, la misma que deja la comida preparada y luego se va a trabajar, esa mujer que hace malabarismos entre su vida familiar, laboral y social y todo con una sonrisa. Les hablo de ese policía que vela la ciudad mientras los otros duermen o de ese bombero que arriesga su vida las veces que haga falta por otra persona. Ese médico que nos ayuda a mantenernos con vida para que podamos disfrutar de todos los buenos momentos que nos ofrece ésta. Ese profesor que se levanta cada mañana con el propósito de educar a una nueva generación, de formarles como personas y llenarles de cultura. Esas personas no buscan el reconocimiento de los demás, no lo hacen porque les vayan a poner una medalla ni una recompensa económica ni nada por el estilo, lo hacen porque sienten que tienen que hacerlo por los demás, no por ellos. Eso es lo que realmente les convierte en héroes. Ese sentimiento altruista en todos ellos. Ellos, héroes de la vida real, son los que sigilosamente, sin que nos demos cuenta, hacen nuestra vida un poquito mejor.

Hay una frase de un estadista inglés, Benjamín Disraeli, que resume perfectamente este concepto de héroe “los héroes a menudo son desconocidos” y es que los nombres de esos médicos, madres y padres, policías, bomberos, etc, quedarán en el olvido dentro de un tiempo, pero no lo que hicieron, porque todas esas personas que se han visto afectadas de una manera u otra por la labor de esta gente llevarán presentes esas acciones que se han colado en sus corazones sin hacer ruido y, quién sabe, igual eso les impulsa a comportarse de la misma manera y en un futuro vivimos en un mundo lleno de héroes.”

lunes, 26 de noviembre de 2012

EL OTRO DÍA MIRÉ LA LUNA



El otro día mis ojos se perdieron entre los cráteres de la luna. Una luna inmensa, imperfecta como un diamante sin tallar pero no por eso con menos valor. Mis ojos se perdieron en sus cráteres imperfectos, en sus montes y sus lagunas, todos ellos transformados en tatuajes pintados sobre la superficie blanca que la recubre. Abrí mis brazos de par en par, esperando que su luz tape cada una de mis imperfecciones.

Miré la luna y sentí envidia de ella porque ella estaba acompañada de planetas y estrellas. Planetas repletos de sueños y de estrellas enamoradas. Miré la luna y sentí envidia de ella por la capacidad de atracción que tiene sobre todos nosotros. Ella atrae, ella ama y es amada, ella observa y la observan, ella se deja querer y mimar. Es cierto que está poco tiempo entre nosotros, solo unas horas, pero son intensas, tanto como los minutos que se comen los amantes enredados en piel y sudor, enredados en manos y brazos, enredados en labios y lenguas, enredados en un amor mortal, porque te sientes morir cuando la persona que amas se sienta delante de ti desnuda de tapujos y vergüenzas y te muestra todo su cuerpo, incluso sus imperfecciones, si es que hay imperfecciones en la persona que amas y te dice “ámame” mientras sus dedos se pierden en una nuca erizada.

Miré la luna y vi un ángel celeste llorando porque la soledad había invadido su espacio vital, sus penumbras y sus miedos. Vi un ángel celeste llorando por lo que no tenía, por lo que ansiaba y porque era perfectamente consciente que esa pena que le invadía difícilmente se iría de su alma.

La otra noche miré hacia el cielo, busqué la luna y no estaba…y la eché tanto de menos.