martes, 26 de junio de 2012

MI NORTE

Dice la canción “el norte va con ella” y sí, al menos mi norte va con ella, porque ella es mi rosa de los vientos. Ella es la que marca una y otra vez el rumbo a seguir. Ya no miro el mapa para señalar un destino, ya no lo necesito, ahora lo que hago es mirar sus ojos para saber por dónde ir, ahora miro sus ojos para que me indiquen dónde están las sirenas. Sirenas que se sumergen en océanos profundos, en mares profundos. Sirenas que esperan y desesperan para que Neptuno se persone ante ellas y acaricie cada una de sus escamas doradas. Aunque puede ocurrir que esos ojos no existan más que en mi imaginación, en una imaginación de niño, de adulto, de marinero cansado, de marinero derrotado por temporales quizás también imaginados. Ojos arrancados del cementerio donde descansan otros ojos esperando que alguien los mire. Ojos azules, ojos marrones, ojos verdes, ojos negros e incluso ojos invisibles, ojos que forman miles de espejos quebrados, trocitos de espejo que marcan mi norte…o no.
Mi norte va con ella porque ella es mi norte, mi sur, mi este y mi oeste. Ella sola es capaz de marcar los cuatro puntos cardinales. Ella marca el ocaso y el amanecer. Ella es y no es. Ella está y no está…o quizás está y no sé encontrarla. Quizás está demasiado cerca y mis ojos, de tan cerca que está, no saben verla, ni mis manos saben tocarla, ni mis dedos saben saborearla y mi lengua se pierde por ese territorio inhóspito que es su piel, su suave piel, sus suaves pechos…o quizás no exista ni ella, ni su suave piel, ni su húmeda lengua, ni siquiera esos pequeños pechos que sobresalen de su cuerpo, de un cuerpo que de existir estaría rebosante de deseo y de lujuria.
Ella esperándome rota de deseo, yo esperándola muerto de deseo. Ella esperándome llena de calor, yo esperándola aterido de frío. Ella Penélope, yo Ulises y al final Ítaca. Siempre Ítaca al principio y al final. Siempre Ítaca en mi mar, en mi alma, en cualquier parte de mi cuerpo tatuado de viejas heridas de guerra. Una guerra en la que, como en todas las guerras, no hay ni vencedores ni vencidos, ni muertos ni vivos, ni siquiera heridos. Guerra que es como el amor arrancado de las entrañas de supervivientes que ni siquiera saben que son supervivientes porque ya no buscan vivir, ni luchar, solo buscan abandonarse a determinados momentos que pueden llegar a ser, o no ser, mágicos.
Sin embargo me pregunto si existen esos momentos o quizás, al igual que ella, al igual que su cuerpo, esos momentos solo existen en mi imaginación. En una imaginación arrancada de un sueño baldío, inocente y quizás no tan transparente como debería ser, y sinceramente, quizás no sea tan inocente como debería ser.
Amor luchado en mil batallas, amor roto en mil campos de batalla, amor con armas y sin armas, amor desarmado, amor vencido y amor derrotado, amor entregado y amor robado, amor adultero y amor permitido, amor prohibido y amor aceptado por ambas partes…o quizás no. Quizás jamás aceptemos un amor que no sea nuestro, un amor que no nos pertenezca porque lo hemos gastado de tanto nombrarlo, de tanto usarlo, de tanto sobarlo sin miramientos, amor brusco y de tan brusco roto en mil pedazos, como las miles de estrellas que brillan en los firmamentos mágicos de las noches claras de verano. La Osa Mayor, la Osa Menor y al final tu, mi Norte… o quizás no.
Quizás no seas ni mi norte, ni mi sur, ni mi este, ni mi oeste, quizás, y digo solo quizás porque las dudas me atenazan, puede ocurrir que ni siquiera existas y mi norte sea yo. Yo mismo sin necesidad de nada, sin otras pieles que no sean la mía, sin otra mar que no sea mi mar, sin otro silencio que no sea mi silencio. Ojos que ya no están porque en realidad nunca estuvieron y si estuvieron fue solo un momento, un paso fugaz, una mirada fugaz…en el cementerio de los ojos.

jueves, 21 de junio de 2012

ARMAS BLANCAS

Al abrir uno de esos semanales que suelen venir los fines de semana con los periódicos leo un artículo sobre ARMAS BLANCAS. En ese reportaje hablan de las distintas características que deben tener esas hojas de acero, sus empuñaduras, época en que se utilizaban, etc., al final tres hojas repletas de definiciones, fotografías, mapas para, al menos en mi caso, llegar a la última frase sin hablar de lo que realmente es un arma blanca.

Ahora voy a intentar explicar, describir o simplemente hablar de lo que yo entiendo que es un ARMA BLANCA.

Un arma blanca son tus piernas impregnadas de sangre removiéndose en las sábanas que separan nuestro mundo del resto del mundo.

Un arma blanca son tus dedos hurgando, jugando, explorando, en definitiva conquistando mi cuerpo, mi alma, mi corazón…robando mi vida, para luego devolvérmela.

Un arma blanca es tu lengua cuando se entrelaza con mi lengua y consigue que mi piel y tu piel se vuelvan invisibles a los ojos de los demás.

Un arma blanca es tu cuerpo desnudo porque cuando se acerca lentamente hacia mí soy plenamente consciente que me va a poseer, no sé si una, dos o mil veces pero sé que te voy a pertenecer para y por siempre.

Un arma blanca son tus ojos clavados en un rincón de mi corazón provocando sentimientos irreparables.

Un arma blanca es mi imaginación en el punto que aparece al final de mi firma.


sábado, 9 de junio de 2012

PLANETAS EXTRAVIADOS...PLANETAS DE LOS SUEÑOS

Disfruto escribiendo, necesito escribir, no sé si transmito o no, ni siquiera sé si alguien lee lo que escribo, ni siquiera sé si me importa si alguien lo lee o no, muchas veces ni siquiera sé lo que quiero escribir, ni siquiera sé qué quiero escribir, solo sé que quiero escribir, que tengo que escribir...es una necesidad.

Hay veces que noto como mis dedos vuelan sobre el teclado, que las ideas crecen, que los sentimientos crecen, que mis palabras no me pertenecen, que ya no son mías sino que son de mis manos, de las teclas negras con letras blancas que hay debajo de mis dedos, dedos que golpean las teclas como si fueran las teclas de un viajo piano...en estos momentos soy feliz porque hago lo que más me gusta y además creo que lo hago bien, creo que es de las pocas cosas que hago medianamente bien o al menos con un sentido más o menos claro.

Me encanta escuchar la música alta, con energía, música que me da fuerzas para seguir escribiendo ¡joder! qué afortunado soy, en esos momentos me siento tremendamente feliz. Me siento como en el planeta de los sueños, un planeta único, un planeta irreal, mi planeta. El único lugar donde me siento importante, un lugar donde me siento vivo, independiente, alejado de cualquier maldad que pueda afectarme. Me siento valiente, dispuesto a luchar contra cualquier palabra inoportuna que pueda surgir del asfalto perdido de una calle perdida porque en mi planeta de los sueños no hay calles, ni callejones, ni rincones oscuros donde poder esconderse, no hay noches nubladas, no hay eclipses que tapen cualquier sol dispuesto a surgir de mi alma. De mi alma inspirada en miles de estrellas marinas trepando por acantilados situados junto a mi corazón, acantilados que puedan resquebrajar la más mínima señal de calor que brota de un sol abandonado a un amor insultantemente hermoso y que de tan hermoso puede llegar a ser irreal. Irreal como la vida que nos cubre de manera piadosa y temerosa de despertarse en cualquier momento y romper en mil pedazos cualquier posibilidad de que nos amemos hasta reventar de sudor, de lenguas buscándose desesperadamente con miedo a encontrarse en un lugar abandonado, desconocido, insólito, inexplorado, salvaje...salvaje como tu cuerpo estrellándose contra mi cuerpo, tu cuerpo destrozándose contra mi cuerpo convirtiéndonos en un amasijo de pieles rotas, con sangre brotando de tus poros contagiándome de sueños rotos pero dispuestos a reconstruirlos una y otra vez para luego volver a romperlos y empezar de nuevo una y otra vez y así hasta el infinito.

Infinito como el movimiento de tus caderas resquebrajándose sobre mi espalda buscando un norte que no existe, el pelo revuelto sobre mis pechos buscando un rumbo que no existe, tus manos surcando mi piel buscando mapas donde se esconden tesoros inexistentes o no, tus dedos tocando partes de mi cuerpo que yo ni siquiera sabía que existían pero que tú haces que se reinventen una y otra vez provocando un placer desconocido pero que ansío conocer de manera repetitiva para no cansarme ni hartarme jamás.

Para no cansarme de ti, para volar contigo, para soñar contigo, para emborracharme contigo, para vivir contigo, para amarte una y otra vez y hasta mil veces para que no te esfumes como una imagen imaginada, como un cuerpo imaginado pero deseado, tremendamente deseado, tremendamente amado en una vida secreta pero que sé que existe porque tú estás ahí...en el planeta de los sueños, de mis sueños, de tus sueños, de nuestros sueños.

Sueños en los que busco una luz que alumbre las sombras que puedan existir, sueños que acompañan mis manos mientras tantean la oscuridad de las habitaciones llenas de fantasmas desnudos, fantasmas sedientos de amor, fantasmas abrazados en cada rincón del planeta de los sueños. Hijos que crecieron siendo fantasmas, enamorados que se amaron siendo fantasmas pero con la esperanza de revivir y así poder contar que un día se amaron hasta lo infinito, hasta quebrar la más mínima conciencia de lo que puede llegar a ser una vida insólita, una vida desarmada, una vida simple, una vida llena de orden y/o desorden, una vida llena de vendavales que se dejan arrastrar hasta orillas desconocidas, hasta islas que ni siquiera existen en mapas de mundos extraviados en lugares extraviados de planetas extraviados.

Cuerpos llenos de ganas de romper cualquier tenaza que les obligue a estar juntos en pequeños habitáculos, sin ninguna ventana que permita entrar cualquier mínimo rayo de sinceridad para que les obligue a entregarse hasta la eternidad mientras se sientan en sillas vacías y arrinconadas en viejos armarios sin puertas.

Caminos desconocidos pero dispuestos a recorrer. Sin embargo no queremos llegar porque no sabemos cómo es el final que nos espera y esa duda nos atenaza, esa duda nos amarra como el ancla que se hunde en medio de una mar extraviada en un planeta extraviado.

miércoles, 6 de junio de 2012

TU ERES UN DÍA EXTRAORDINARIO

Mientras escribo esta entrada escucho el nuevo disco de Marlango, se titula "Un día extraordinario" y la verdad es que cualquier día, incluso el que menos te imaginas puede llegar a ser un día extraordinario. Ahora suena "Bocas prestadas", qué frase más curiosa, una frase que encierra incógnitas e incluso puede llegar a encerrar sueños prestados.

Ilusiones de otros, ilusiones de otras bocas prestadas, ilusiones de deseos prestados, incluso de deseos que no nos corresponden pero que nos gustaría que fueran nuestros.  Deseos encontrados en medio de una mar alterada por un viento prestado, deseos a punto de naufragar precisamente porque son prestados, deseos que giran alrededor de un mástil de un velero inexistente, sin embargo deseos al fin y al cabo y por lo tanto como buenos deseos aún no han llegado a nuestra memoria pero quizás, como todo un buen día extraordinario, deseamos que llegue para poder recoger cualquier mínima esperanza de que se cumpla ese deseo, esa añoranza, esa melancolía que cubre nuestra piel, esa desazón que recubre nuestro cuerpo de manera atroz a la espera de romper cualquier minimo resquicio de dolor, de desesperanza, porque en el fondo hoy puede ser un día extraordinario.

Un día extraordinario para saciar la sed de deseo de un cuerpo de mujer inexistente, un cuerpo prestado a la imaginación, un cuerpo que quizás no exista más que en mentiras mal entendidas, un cuerpo que emborracha de lujuria todas las partes de mi sexo.

Sexo prestado, sexo deseado, sexo arrancado por las garras afiladas de un naufragio sorprendente e inesperado como todos los naufragios no deseados, sexo lleno de sudor, sexo sin tapujos, sexo sin límites porque no hay límites en el sexo más que los que la verguenza impone, sexo salvaje porque salvaje es la sensación de hundirme dentro de ti.

Naufragar dentro de ti, morirme dentro de ti, entregarme dentro de ti, arrancarme dentro de ti, beber dentro de ti, saltar dentro de ti, volar dentro de ti...explotar dentro de ti.

Explotar en un día extraordinario, ver los cráteres de la luna en un día extraordinario, enamorarme en un día extraordinario, tu sola presencia convierte un día ordinario en un día extraordinario. Tú eres un día extraordinario.

Tus ojos son extraordinarios porque con ellos me miras, tus manos son extraordinarias porque ellas no me tocan pero desean tocarme o al menos yo deseo que me toquen, tu risa es extraordinaria proque contagia vida, tu boca es extraordinaria porque de ella sale mi nombre, tus labios son extraordinarios porque se mueven delicadamente mientras hablas, tus piernas son extraordinarias porque ellas te sostienen, toda tú eres extraordinara porque vives en mis sueños imaginarios, en mis sueños extraordinarios, en mis deseos extraordinarios, en mi corazón extraordinario. Todo gira alrededor de una imagen extraordinaria...tu imagen.

Una imagen que invento y reinvento constantemente, una imagen que imagino en medio de una mar tranquila, una imagen reflejada en las sábanas que cubren nuestros cuerpos, una imagen que llega y se va precipitadamente, una imagen que rompe cualquier otra imagen, una imagen que se convierte en mi vida, una imagen que conoce caminos por donde llegar a mí pero que siempre se queda a medias, una imagen con miedo a dejar de ser una simple imagen...una imagen extraordinaria para un día extraordinario, para un deseo extraordinario, para un amor extraordinario.

Para un amor deseado por que es inesperado, un amor desecho en medio de un desierto hecho a nuestra medida, un amor que rompe los poros de nuestra piel, un amor escondido bajo el asfalto de una cama imaginada, un amor contagiado por la memoria de otros amores, un amor arrebatado bajo la lluvia de una tarde de domingo, un amor lento, suave, dulce...en un día extraordinario.

lunes, 4 de junio de 2012

ME GUSTARÍA SABER...

Me gustaría saber porqué no afronto con fuerza cualquier viento que cambia el rumbo de mi camino.

Me gustaría saber porqué mis ojos se llenan de lágrimas con tanta facilidad.

Me gustaría saber porqué la vida me pone obstáculos tan altos si apenás sé saltarlos ni afrontarlos.

Me gustaría saber porqué en determinados momentos de mi vida siempre llego tarde.

Me gustaría saber porqué mi alma se resquebraja como miles de piezas de un puzzle inmenso y que seguramente nunca podré terminar.

Me gustaría saber porqué esas piezas se mueven alocadamente haciendo totalmente imposible recolocarlas con cierto sentido.

Me gustaría saber porqué a veces me siento tan lejos de mi mar. Una mar que busco de manera infructuosa para que me rescate de un naufragio seguro.

Me gustaría saber porqué no me gusta la persona que se refleja cada mañana en el espejo...o quizás es que me han dicho tantas veces que no debe de gustarme que al final me lo he acabado creyendo.

Me gustaría saber porqué aunque vayan pasando los años sigo sin entender muchas de las cosas que me pasan...quizás es que hay cosas que uno nunca acaba de entender ni acabará de entender aunque pasen miles de años.