viernes, 13 de julio de 2012

EN ESTOS DÍAS COMPLICADOS TE DEBO...

En estos tiempos complicados te debo un escrito, una carta, una explicación, un cuento de las mil y una noches. Te debo un beso de amor, un beso apasionado, un abrazo que rodee tu cintura. Te debo una mirada, te debo unas palabras, te debo un roce de mis manos. Te debo mi piel desnuda repleta de deseo, una noche de sexo sin vergüenzas. Te debo un mundo nuevo. Te debo las gracias. Te debo un castillo de príncipes y princesas. Te debo una media naranja. Te debo un trozo de tierra mojada donde aplacar el calor de nuestros cuerpos. Te debo un faro iluminado o simplemente un faro. Te debo lágrimas arrancadas de pañuelos llenos de consuelo. Te debo vendas para tapar las viejas heridas lacerantes y por donde se escapan litros y litros de deseos. Te debo un “buenos días”. Te debo un “buenas noches”. Te debo un libro sin letras porque no hace falta escribir nada…ya está todo dicho. Te debo un viaje a la mar que un día conocimos o que si no conocimos imaginamos. Te debo un recuerdo. Te debo una fotografía que refleje lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos. Te debo un mundo sin ciudades ni pueblos, ni luces ni sombras. Te debo un universo sin ruidos, solo con tu voz. Te debo una flor que llene tu cuerpo de aromas exóticos, de madreselvas arrancadas a hechizos implacables de viejas y hermosas brujas. Te debo el verbo amar. Te debo la espera que espera en un rincón inesperado. Te debo la duda del desayuno ¿café o café con leche? Te debo miles de bengalas explotando en un cielo negro repleto de constelaciones marcando el norte de tu vida, de nuestra vida. Te debo canciones que no sé cantar pero que suenan constantemente en mi mente recordándote. Te debo repiques de campanas anunciando el nacimiento del hijo del sol y la luna. Te debo miles de cartas que están escritas pero no enviadas. Te debo una botella de vino repleta del sudor que dejan nuestros cuerpos después de hacer el amor. Te debo miles de rayos de sol prestos a tapar tu cuerpo en la soledad de la noche oscura. Te debo caricias suaves por tu piel moviéndose como los dedos hábiles de un viejo pianista sentado en un salón esperando aplausos de gente inexistente. Te debo las gracias por enseñarme a amar de forma tan brutal, tan entregada. Te debo un gesto simple pero lleno de belleza sin medida y que de tan bello da miedo, como tu belleza. Te debo una película que demuestre que la vida es un cortometraje sin principio ni final, igual que tú. Te debo un aplauso por tu fortaleza, por erigirte capitana de un barco corsario presto a conquistar viejos continentes aletargados en lugares dormidos en mundos dormidos. Te debo sinfonías de manos, de brazos, de corazones malheridos pero revividos. Te debo un plato caliente. Te debo un vaso frío. Te debo una ola de mar. Te debo una cueva marina donde puedas refugiarte en noches de temporal y de vientos. Te debo un mapa donde puedas buscar montañas con la cima repleta de agua e islas con las playas llenas de nieve. Te debo un grito gritado en medio de un griterío de calles repletas de gente abrazándose. Te debo una bomba atómica que reviente la maldad que a veces envuelve la ambigüedad de gestos y mentiras. Te debo una bandera blanca para que puedas taparte y, si te apetece, taparme. Te debo una bandera blanca que sirva de sábana para que podamos, si me dejas, tumbarnos y amarnos hasta reventar. Te debo una guerra para que después haya paz. Te debo un viaje a mi cuerpo para que lo conquistes y lo explotes. Te debo unas cuerdas para que me atrapes, para que me ates y así puedas abusar de mí una y mil veces. Te debo rectas para que puedas convertirlas en curvas como las curvas de tu cuerpo. Te debo una maleta donde puedas guardar tus secretos. Te debo un candado para que puedas cerrar la maleta donde guardas tus secretos. Te debo una aguja y un hilo para que puedas coserme junto a ti. Te debo un bote de tinta para que me tatúes la forma de tu cuerpo por si alguna vez me dejas y así poder acariciarte de nuevo aunque en realidad acaricie mi piel que ha sido pasto de tu piel. Te debo un espejo para que un poco de suerte tu rostro se quede grabado y así poder ver tus ojos cuando me levante por la mañana. Te debo el verbo en pasado para que después haya un futuro. Te debo una esponja con la cual limpiar cualquier mínima aspereza que brote de tus entrañas. Te debo un Oscar a la mejor amante. Te debo un calendario para que apuntes el tanto por ciento de amor que me merezco.

En estos días complicados te debo lo que he sido, lo que soy y lo que seré. Te debo todo.

En estos días complicados tú me debes…nada.

1 comentario:

isla dijo...

.. no se puede ser más generoso... afortunada la persona receptora de tus "te debo"..
no pierdas tiempo y salda esas "deudas" .
Preciosos tus decires "en estos tiempos y en estos días complicados".
un abrazo
flor-i