sábado, 12 de enero de 2008

SUEÑOS DE UN NIÑO

La tarde se ha puesto muy fea, la mar sigue tranquila pero está empezando a llover así que opto por refugiarme en el interior de mi camarote. En mi nueva singladura, he mantenido libros de otros viajes, necesarios para mi supervivencia, Benedetti, Neruda…, pero también he incluido nuevas lecturas. La mayoría ya los he leído pero no me importa, siempre descubres nuevos matices.

He incluido, entre otros, varias obras de Lorenzo Silva, concretamente los libros protagonizados por los investigadores de la Guardia Civil, el sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro. No son obras profundas, de esas que te obligan a leer detenidamente cada línea, pero son aventuras que me entretienen. Mis novelas preferidas son “El alquimista impaciente” y “La niebla y la doncella”.

Los niños, o al menos los niños de mi época, cuando nos preguntaban “¿qué quieres ser de mayor?”, siempre respondíamos, “policía o bombero”. Dos profesiones que llevan aparejada la palabra aventura. A mí particularmente me gustaba más policía, el fuego me ha dado siempre mucho miedo. Me hubiera encantado trabajar en investigaciones de asesinatos, averiguar el móvil, buscar huellas y por supuesto hallar al asesino. Me hubiera gustado ser como el sargento Bevilacqua, un licenciado en psicología, un tipo duro por fuera pero frágil cuando consigues franquear su alma. Un hombre solitario, que sólo se fía de su compañera la cabo Chamorro, de la que creo que está enamorado, aunque quizás el no lo sepa; en fin, cuando leo los libros de Lorenzo Silva disfruto como un niño grande.

Luego, a medida que va pasando el tiempo, la vida te lleva por caminos que ni siquiera hubieras imaginado.

Hay mucha gente que desgraciadamente trabaja en algo que no le gusta y el pensar que vas a pasar ocho horas haciendo una labor que no tiene nada que ver contigo tiene que ser terrible.

Yo tengo la inmensa suerte de hacer algo que me gusta, es más, cada día que pasa me atrae más.

Espero, de todo corazón, que a vosotros os ocurra lo mismo.

6 comentarios:

guada dijo...

yo tengo la suerte de estar de baja, jajaja, que va, de realizar una tarea que me puf, me chifla si no fuera porque le tengo miedo a la sangre, me mareo no lo puedo evitar, y claro, eso de ser auxiliar y padecer eso, malo malo
interesante post, yo de pq soñaba con ser profe de niños sordos y enseñarles mucho, sobre todo a tener dignidad, y muchas cosas que no te enseñan en la escuela, salvo la de la vida,
bueno menudo tostón te acabo de soltar
saludos

xavi dijo...

en mi trabajo hay veces que paso miedo y situaciones difíciles pero si te gusta lo que haces lo superas. En cuanto a la dignidad y el respeto creo que eso se lo tiene que ganar uno mismo, ya sea ciego, mudo o sordo.

Ahora te he metido yo el tostón, estamos en paz jajajajaja

un saludo

Saritisima dijo...

Yo de pequeña tambien queria ser profesora pero con lo q me costo terminar el bachicher cambie de opinion rapidamente. Ahora me encanta mi trabajo aunq he de decir q por pura casualidad ya q de pequeña no me llamaba la atencion ni la nancy azafata

xavi dijo...

A casi todas las niñas de pequeñas les gustaría ser enfermera, maestra o azafata. Eres la envidia de todas las niñas que van en el avión.
La primera vez que mis hijas fueron en avión se quedaron alucinadas, les encantó, pero ellas no quieren ser azafatas. Menos mal sufriría mucho al pensar que están arriba volando.

Anónimo dijo...

Yo tengo dos profesiones, una con la que habia soñado en la infancia y que hice realidad, y la otra, resulto ser una que no me habia planteado y aparecio. Me encanta todo lo que hago, pero ahora intentare trazar otro camino... la enseñanza. Veremos que tal resulta.

xavi dijo...

Mi profesión tampoco me la plantee, pero ahora me encanta. No siempre sale todo como se planífica, pero arriésgate, yo suelo decir que quien no arriesga no gana.