miércoles, 23 de enero de 2008

MI VIDA ES UN TEMPORAL

La mar está en calma, pero mi vida, en estos momentos, es un temporal. Ya no sé si sopla levante, mistral, poniente..., lo único que tengo claro es que mis manos deben agarrar fuerte el timón. Ahora más que nunca debo comportarme como un verdadero capitán de barco.
Sin más preámbulos, en este post, que por cierto presente a un concurso literario de relatos cortos en el cual el tema era "cuidadores de enfermos de alzheimer u otras demencias" ( hasta febrero no se reune el jurado, aunque tampoco creo que tenga muchas posibilidades), como os decía en este post reflejo un poco lo que es mi vida.
Espero que os guste, al menos está escrito, como todo, desde el corazón.
He estado un tiempo planteándome sobre qué podía versar el relato, ideas, esquemas, tachar, otro folio en blanco, empezar de nuevo, reescribir, volver a tachar…y a pesar de todo no encontraba algo importante, o en todo caso, una historia que fuera algo más que un relato de ficción. No me daba cuenta que la historia la tenía delante de mí, en mi familia, en mi casa, en los que me rodean.

Me gustaría ser capaz de expresar con claridad como una familia compuesta por cuatro personas de diferentes edades, son capaces de experimentar sentimientos diversos ante una misma enfermedad, el alzheimer. Una dolencia que consigue romper, o al menos lo intenta, los cimientos sobre el que reposa la estructura de un clan familiar habituado a una vida más o menos tranquila, para algunos puede que incluso monótona, pero, al fin y al cabo, mi vida, nuestra vida.

Mi familia está compuesta por cuatro miembros, ahora cinco, de diferentes edades, y quizás sea éste concepto, la edad, el que hace que cada uno de nosotros tenga una actitud distinta ante el enfermo. Pero los años no sólo influyen en la manera de percibir esa dolencia, sino que también influye en la forma de ver a la persona enferma, de hecho mis hijas no recuerdan a su abuela de otra manera que no sea como es ahora.

La pequeña, María, de ocho años, está encantada con que su abuela viva en casa. El único cambio importante que ha percibido hace referencia al espacio físico, ahora comparte habitación con Laia, su hermana mayor. Sin embargo, con ese cambio ha ganado dos cosas: la primera, compartir sueños, y a veces pesadillas, con su hermana y la segunda, es que ahora tiene una nueva amiga de setenta y cinco años con la que jugar. Una amiga que la mima, la protege y que sobre todo, la quiere.

De hecho, los únicos nombres que su abuela jamás olvida son el de su hija y el de su nieta pequeña. Pero como ocurre con todas las amigas, también discuten e incluso hay momentos en que se enfadan, aunque se perdonan tan rápido que desde fuera parece que nada hubiera ocurrido. A María no le importa que su abuela le pregunte repetida e incansablemente “¿hoy has comido en el colegio?” “¿qué has comido hoy?”, ella al principio responde la verdad pero luego, como si de un nuevo día se tratara, se inventa miles de platos. Su abuela se ríe ante esas combinaciones gastronómicas imposibles.

Nos gusta ver como todas las noches, María coge con ternura la mano de su abuela y la acompaña a la habitación. Allí espera, paciente, a que su gran amiga se meta en la cama y vayamos todos a darle el beso de buenas noches. En esos momentos ocurre algo curioso, ella, acurrucada dentro de su cama, levanta un poco la cabeza y le dice a su hija “Begoña te quiero”.

Laia, mi otra hija, tiene doce años y quizás por la edad y también por su forma de ser, vive esta nueva situación con intensidad… con desasosiego. Ella si entiende que su abuela está enferma e incluso entiende que repita las mismas preguntas y las mismas frases de manera incansable, pero el hecho de que lo entienda no significa que le sea fácil aceptarlo.
Sin embargo, ha habido un hecho que ha cambiado de manera importante su forma de enfrentarse a esta situación, se ha dado cuenta que no es la única niña que comparte su vida con una abuela enferma de alzheimer. Es consciente que ahora debe aprovechar cada minuto que pasa por que sabe que su abuela irá perdiendo memoria, que cada vez se va a reír menos, que llegará un momento en que ya no le preguntará nada ni nada responderá…pero no es fácil, es una niña. Tanto su madre como yo intentamos hacerle entender que debemos hacer feliz a la abuela, que a pesar de estar enferma se da perfecta cuenta que la queremos, que necesita, más que pastillas, cariño…pero para ella sigue sin ser fácil.

A Laia hay dos cosas que la molestan sobremanera, la primera es cuando su abuela hace algo mal y no sólo no asume que ha hecho algo mal, sino que además la culpa a ella, y la segunda, cuando se pelea con su hermana, en esos casos su abuela intenta mediar en la contienda, pero siempre, siempre, acaba defendiendo a la pequeña y culpando a la mayor. La negociación no es su fuerte, sobre todo por que no es objetiva. En esos momentos viene a nosotros enfadada, indignada, humillada y ofendida… y de nuevo nos toca mediar, sentarnos cinco minutos, abrazarla, y recordarle la situación en que vivimos. A veces hasta yo mismo me tengo que recordar la situación en que vivimos.

Por la noche, cuando el silencio envuelve la casa, cuando los sueños de príncipes y princesas aparecen, es el momento en que mi mujer y yo podemos mirarnos a los ojos con tranquilidad y detenimiento. Ella, me coge la mano y con una media sonrisa me dice: “Ha sido un día duro” y tiene razón, ha sido un día duro pero yo siempre respondo “lo duro sería no tenerte a mi lado”.

Oigo un ruido, se ha encendido la luz del pasillo, escucho unos pasos que vienen hacia mi habitación, creo que voy a terminar esta pequeña historia, “Xavi, ¿sabes donde está el baño?”, yo sonrío, me levanto y la acompaño al baño.

Mañana será otro día.

7 comentarios:

bahhia dijo...

No sé si tu relato ganará o no el concurso, pero creo, que con todo, en la vida has ganado, una gran familia, una gran mujer, unas grandes hijas.

Comprendo las reacciones de tu hija mayor, y me ha enternecido la relación de la pequeña con su abuela.

Enhorabuena!

bss.

Saritisima dijo...

Q situacion mas dificil es esa q expones; pero es fantastica la aportacion d los 4 en el cuidado y distraccion de la "abuela". Seguro q, en el fondo, es extremadamente feliz viendo el cariño y la unidad d todos vosotros en torno a ella. En una epoca en la q los mayores "nos estorban" es fantastico leer esste relato. Desde luego q mereceis un premio literario y ... humanitario

Anónimo dijo...

Tienes que hacerte fuerte, el mas fuerte de esa gran familia... te tocara llevar el timon la mayor parte del viaje...

Tu relato tiene muchas posibilidades!

Animo.

xavi dijo...

Gracias por vuestros comentarios dando ánimos pero no quiero que creáis ni dar la impresión de que soy perfecto, que no me enfado y que siempre estoy con una sonrisa en la cara. Hsy día que me cabreo, que me cabrea la situación, pero bueno me imagino que como le pasaría a todo el mundo.

un abrazo

mar dijo...

Que bonito relato..con que dulzura lo has tratado..
Sera dificil llevar el timon, pero no imposible...animo a todos, sobre todo por ella.
Un besito y una estrella.
Mar

guada dijo...

precioso como todo lo que escribes, iba a escribir sobre esta familia que tengo, bueno no se le puede llamar familia, pero después de leerte, me siento tan avergonzada que creo mejor lo dejo.
me ha encantado leerte
un beso

xavi dijo...

MAR:
gracias por tus ánimos pero la verdad es que hay momentos en que te tienes que parar y recordarte que esa persona esta enferma porque hay veces que acabas de los nervios, en esos momentos pienso que al menos ella es feliz...en su mundo.

GUADA:

No pienses que todo es idílico y superguay, como en todas las familias también hay malos rollos. Escribe sobre tu familia, nos encantará leerte.

un saludo