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miércoles, 15 de mayo de 2013

IMAGINACIONES

Me gusta imaginarme tu espalda como la mar cuando no sopla el poniente ni el levante, ni el suave garbí ni el osado y valiente mistral.Tu espalda quieta y tranquila expuesta a mis dedos convertidos en proas de naves ansiosas por descubrir nuevos mundos.

Me gusta imaginarme tu cuerpo con curvas, formando carreteras serpenteantes hacia acantilados llenos de deseo...y mis manos esperando.

Me gusta imaginarme tus labios en silencio, pegados uno a otro, a la espera de que lleguen otros labios con los que conversar, besar y perderse junto a dos lenguas entrelazadas bebiéndose una a otra.

Necesito imaginarte cuando no estás, o estás a mi lado sin estar.

Necesito imaginarme junto a tí en noches de invierno, o  de verano, que más da, porque las noches se hacen duras y largas en la isla desierta en que se convierte las sábanas sobre las que reposa mi cuerpo malherido.




Te imagino porque cuando no estás no me queda más remedio que imaginarte para seguir navegando...e imaginando.

lunes, 15 de abril de 2013

VOCES QUE IMAGINAS

Dentro de unas horas empiezaré a trabajar. Lo  bueno de mi trabajo es que nunca sabes qué es lo que te vas a encontrar, por más que planifiques es imposible saber qué te va a deparar la tarde y eso me gusta. También me gusta el no estar encerrado en una oficina lleno de papeles que no me aportan nada, prefiero estar en la calle, buscando "soluciones" a los problemas que vayan surgiendo, me gusta tomar decisiones rápidas porque es así como hay que hacerlo...no queda más remedio, me gusta estar codo a codo con mis compañeros, aunque a veces la tensión del momento provoque que discutamos más de la cuenta, pero solo son unos minutos, luego nos relajamos y seguimos a lo nuestro.

Me gusta estar por la calle e imaginarme cómo será la vida de esas personas a las que vemos andando. Me gusta imaginarme cómo será la vida a través de esas ventanas iluminadas. Me gusta imaginarme cómo serán de felices o infelices. Cómo tendrán el alma. Me gusta imaginarme qué voz tendrán, qué acento, qué forma de hablar...

Es curiosa la vida, cuánta gente pasa por nuestro lado, se cruza en nuestro camino y sin embargo miramos...pero no la vemos.

lunes, 25 de marzo de 2013

DICEN...

Hay veces que la vida te sorprende. Ocurren cosas inesperadas. Aparecen palabras de manera súbita como súbita es la aparición de un faro en una noche de tormenta, cuando estás a punto de desfallecer y piensas que esa mar que tanto amas acaba echándote de su vida de manera despiadada, sin explicación alguna porque no cabe explicación ante los silencios inesperados, y sin embargo aparece ante la proa esa luz que ilumina la travesía que una vez se emprendió sin saber muy bien donde acabaría.

Luces que ni ellas mismas imaginan la tranquilidad que aportan a esos viejos marineros errantes. Dicen que esas luces se convierten en palabras, en acompañantes perfectas en noches de luna llena, una luna reventada de pasión ante ese nuevo rumbo desconocido.

Dicen que hay que dar las gracias por estar ahí, en ningún lugar concreto y a la vez en todos los lugares. En mundos virtuales y en pantallas de cristal líquidos...en fin, dicen que hay que dar las gracias.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

LO SIENTO

Como buen mediterráneo soy pasional en todo lo que hago, aunque esa pasión a veces me convierta en un hombre impulsivo. Cuando me entrego a una persona me entrego a muerte, lo doy todo y todo espero de ella. Cuando amo a alguien lo hago como si fuera a acabarse el mundo, como si mi vida dependiera de sus manos, de sus ojos, de sus palabras y en esos momentos dejo de ser yo para pasar a ser ella. Da la impresión que esa persona me da el aire que necesito para respirar. Soy pasional cuando escribo porque no sé hacerlo de otra manera, porque en esos momentos las palabras surgen a borbotones y a mis dedos les cuesta controlarlas mientras golpean las teclas del ordenador. Soy pasional cuando mis manos se clavan en su espalda, cuando mi pecho se rompe en su pecho. Soy pasional cuando esas sábanas que cubren nuestros cuerpos pasan de ser banderas blancas en son de paz a sábanas rojas llenas de heridas de tanto amarnos.

Pero toda esa pasión también provoca que sea impulsivo y en cierta manera irreflexivo. Lo extraño es que no siempre soy así, solo con la gente que me quiere y a la que quiero, solo con los amigos que siempre están ahí para aguantarme, solo con la gente que sé que me aprecia. Cuando estoy jodido ellos siempre tienen una palabra amable para hacerme sonreír, siempre tienen una mano dispuesta a posarse en la espalda transmitiendo ánimos. Gente que sabes que nunca te va a fallar, gente a la que el único que falla soy yo porque no sé callarme, porque no sé detenerme cinco segundos antes de decir o hacer algo. Hombres y mujeres importantes en mi vida, hombres y mujeres que he ido encontrando en mi travesía hacia mi Ítaca ansiada. Hombres y mujeres, que en mayor o menor medida, forman parte del entramado que compone mi alma compleja y difícil.

En esos momentos me enfado conmigo mismo porque sé de la injusticia que provocan mis palabras. Me avergüenzo por no haber sabido estar a la altura, por haberles fallado y sobre todo por haberme fallado, una vez más, a mí mismo.

Desde aquí pido humildemente disculpas a todos los que alguna vez le han molestado mis palabras y mis gestos.



lunes, 26 de noviembre de 2012

EL OTRO DÍA MIRÉ LA LUNA



El otro día mis ojos se perdieron entre los cráteres de la luna. Una luna inmensa, imperfecta como un diamante sin tallar pero no por eso con menos valor. Mis ojos se perdieron en sus cráteres imperfectos, en sus montes y sus lagunas, todos ellos transformados en tatuajes pintados sobre la superficie blanca que la recubre. Abrí mis brazos de par en par, esperando que su luz tape cada una de mis imperfecciones.

Miré la luna y sentí envidia de ella porque ella estaba acompañada de planetas y estrellas. Planetas repletos de sueños y de estrellas enamoradas. Miré la luna y sentí envidia de ella por la capacidad de atracción que tiene sobre todos nosotros. Ella atrae, ella ama y es amada, ella observa y la observan, ella se deja querer y mimar. Es cierto que está poco tiempo entre nosotros, solo unas horas, pero son intensas, tanto como los minutos que se comen los amantes enredados en piel y sudor, enredados en manos y brazos, enredados en labios y lenguas, enredados en un amor mortal, porque te sientes morir cuando la persona que amas se sienta delante de ti desnuda de tapujos y vergüenzas y te muestra todo su cuerpo, incluso sus imperfecciones, si es que hay imperfecciones en la persona que amas y te dice “ámame” mientras sus dedos se pierden en una nuca erizada.

Miré la luna y vi un ángel celeste llorando porque la soledad había invadido su espacio vital, sus penumbras y sus miedos. Vi un ángel celeste llorando por lo que no tenía, por lo que ansiaba y porque era perfectamente consciente que esa pena que le invadía difícilmente se iría de su alma.

La otra noche miré hacia el cielo, busqué la luna y no estaba…y la eché tanto de menos.

viernes, 2 de noviembre de 2012

ESPERAS Y ESPERAS...

Esperas y esperas y quizás nunca llegue a puerto. Esperas y esperas y quizás nunca llegue a Ítaca. Esperas y esperas y quizás ese mar que tanto amo, deseo y añoro nunca llegue a rozar mi piel mientras mi cuerpo desnudo desgrana cada uno de los misterios de tu cuerpo anhelante. Un cuerpo de cantos de sirena rondando mi barco mientras mi vela se tuerce al compás de unos vientos que suplican tu presencia. Esperas y esperas y quizás nunca despierte de esos sueños repletos de esperanzas, de tormentas imprevistas, de amores no resueltos, de sexo sin sexo porque esos sueños solo son espejismos en el horizonte de una mar maltrecha. Esperas y esperas y quizás la luna nunca llegue a iluminar esa alfombra azul por la que se desliza la proa de mi nave mientras yo busco, indago y pregunto al mundo dónde se puede encontrar mi Ítaca deseada, mi Penélope. Esperas y esperas y quizás esos besos buscados y rebuscados nunca lleguen a unos labios secos, rotos y maltrechos por el sol que baña mi alma mientras el sufrimiento invade mi espíritu. Un espíritu hecho añicos en perfecta consonancia con mi cuerpo de hombre convertido en un campo de batalla, un cuerpo hecho jirones de pieles tiradas en cualquier sitio porque cualquier sitio es bueno para perderse sin miedo a caer por acantilados repletos de piedras escarpadas. Esperas y esperas a sabiendas que es lo único que nos queda a los marineros errantes. Esperas y esperas oteando un horizonte lleno de monstruos dispuestos a arrancarte el poco o el mucho valor que puede quedar después de un abordaje a pecho descubierto, sin coraza alguna que proteja ese rumor maldito que corre de boca en boca pregonando la certeza de que un día ese juego se acabe porque eso es lo correcto e incluso lo necesario. Esperas y esperas y deseas que ese amor que amas con timidez y con miedo no se vuelva contra ti, y esa fuerza que va y viene te arranque el alma de manera despiadada. Esperas y esperas y sabes que pasaran los años y seguirás esperando esa ausencia de historias arrancadas de libros de amor, de barcos fantasmas, de tatuajes impresos sobre pieles de marineros aferrados a un timón en medio de una tempestad. Esperas y esperas y quizás sea lo único correcto…esperar.

lunes, 29 de octubre de 2012

LA VIDA ES UNA CAJA DE SORPRESAS

Una caja llena de inviernos, de noches oscuras, de cielos arrancados de desiertos perdidos en algún rincón de un alma errante.
La vida es una caja repleta de amaneceres en un mar, en mi mar, dispuestos a reinventar un destino forjado en mil batallas llenas de sangre y de odio.
Una caja llena de letras huecas, vacías, de miradas que no miran, de manos que no tocan, de pieles que no se rozan…porque no se buscan y si se buscan no se encuentran.
La vida es una caja llena de hombres y mujeres dispuestas a amarse hasta hacerse daño, hasta arrancar una a una todas las tiras que envuelven su piel.
La vida es una caja llena de frases que se quedan mudas porque nunca acaban de salir de los labios. Frases que no se dicen por miedo a la respuesta o por miedo a que nadie las oiga.
La vida es una caja con gente amable, cariñosa, dispuesta a ayudar a los demás pero que nunca se sabe si lo hacen por echar una mano o por quedarse tranquila en su maldita conciencia. Gente a la que no le importa mentir porque creen que nadie se da cuenta de sus mentiras.
La vida es una caja repleta de secretos inconfesables porque entonces dejarían de ser secretos y se convertirían en verdades dolorosas.
La vida es una guerra en la cual muchas veces no se sabe quién es el enemigo, aunque puede ocurrir que el enemigo sea uno mismo.
La vida es una caja llena de esperanzas, de sueños maltrechos, de ilusiones que jamás se cumplirán porque así lo marca el destino.
La vida es una caja repleta de mapas con caminos marcados en busca de tesoros escondidos en islas soñadas y deseadas por marineros que a lo único que aspiran es a encontrar su ballena blanca.
La vida son las luces de los faros que indican la llegada a puertos nuevos. Puertos solitarios porque al fin y al cabo la soledad es la mejor compañía. Seguramente ese sea el único lugar dónde uno pueda atracar el barco sin esperar ninguna tormenta imprevista, solo la que le dicte su alma.

domingo, 29 de julio de 2012

MIS MANOS Y SUS CADERAS

Me miro las manos y siento envidia de ellas porque ellas han tocado su cuerpo. Mis dedos han buscado y rebuscado rincones perdidos, salvajes, en mundos inhóspitos e inexplorados en un cuerpo de mujer. Las yemas de mis dedos han acariciado esos ojos que han visto mi cuerpo arrebatado de deseo, porque deseo es lo que ella despierta en mí. Un deseo que abre heridas punzantes provocando que broten de mi piel miles y miles de gotas repletas de un apetito voraz por poseerla, un deseo exacerbado porque mi cuerpo no puede reprimirse cuando su piel, toda su piel, aparece anté mí dispuesta a acogerme entre sus poros abiertos de par en par, sin tapujos. Poros que se tienden ante mí prestos a atraparme como atrapan las cadenas de los presidiarios, impidiendo que me escape, aunque bien sabe Dios, si es que existe, que no me escaparía.

Mis piernas se quedan estáticas ante su presencia, se quedan inmóviles cuando sienten miles de lenguas ascendiendo por ellas, lentamente, lamiendo, fundiéndose con mi angustia, escondiéndose por miles de caminos desolados, destruidos, arrasados por el fuego que corre, y corroe, cualquier mínima esperanza de vida.

Tumbado en unas sábanas abanderadas de miles de ejércitos me siento esperanzado porque sé que esa mañana, esa tarde o esa noche me poseerá, y en esos momentos yo no seré yo ni mi alma será mi alma. Me convertiré en espacios rotos de imágenes en blanco y negro porque el color lo pone ella, con su paleta de colores transformadas en palabras que yo soñé en frases imperfectas, equivocadas. Palabras errantes e innombrables en busca de unos labios dispuestos a cambiarlas y convertirlas en olores frescos y arrebatadores poque ella, aunque quizás no lo sepa, es fresca y arrebatadora.  Aromas que mis sentidos engullen desaforadamente, como si en ello les fuera la vida.

Sentidos suicidas dispuestos a abalanzarse sobre precipicios vacíos. Saltos sin red como un trapecista embebido de ilusión por hacer un triple mortal y lograr la admiración de un público absorto ante tanta belleza, ante esos malabarismos, ante el miedo inminente a que algo salga mal y entonces se derrumbe ese castillo de arena que se ha ido formando en la playa de sus caderas...o de mis caderas.

viernes, 13 de julio de 2012

EN ESTOS DÍAS COMPLICADOS TE DEBO...

En estos tiempos complicados te debo un escrito, una carta, una explicación, un cuento de las mil y una noches. Te debo un beso de amor, un beso apasionado, un abrazo que rodee tu cintura. Te debo una mirada, te debo unas palabras, te debo un roce de mis manos. Te debo mi piel desnuda repleta de deseo, una noche de sexo sin vergüenzas. Te debo un mundo nuevo. Te debo las gracias. Te debo un castillo de príncipes y princesas. Te debo una media naranja. Te debo un trozo de tierra mojada donde aplacar el calor de nuestros cuerpos. Te debo un faro iluminado o simplemente un faro. Te debo lágrimas arrancadas de pañuelos llenos de consuelo. Te debo vendas para tapar las viejas heridas lacerantes y por donde se escapan litros y litros de deseos. Te debo un “buenos días”. Te debo un “buenas noches”. Te debo un libro sin letras porque no hace falta escribir nada…ya está todo dicho. Te debo un viaje a la mar que un día conocimos o que si no conocimos imaginamos. Te debo un recuerdo. Te debo una fotografía que refleje lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos. Te debo un mundo sin ciudades ni pueblos, ni luces ni sombras. Te debo un universo sin ruidos, solo con tu voz. Te debo una flor que llene tu cuerpo de aromas exóticos, de madreselvas arrancadas a hechizos implacables de viejas y hermosas brujas. Te debo el verbo amar. Te debo la espera que espera en un rincón inesperado. Te debo la duda del desayuno ¿café o café con leche? Te debo miles de bengalas explotando en un cielo negro repleto de constelaciones marcando el norte de tu vida, de nuestra vida. Te debo canciones que no sé cantar pero que suenan constantemente en mi mente recordándote. Te debo repiques de campanas anunciando el nacimiento del hijo del sol y la luna. Te debo miles de cartas que están escritas pero no enviadas. Te debo una botella de vino repleta del sudor que dejan nuestros cuerpos después de hacer el amor. Te debo miles de rayos de sol prestos a tapar tu cuerpo en la soledad de la noche oscura. Te debo caricias suaves por tu piel moviéndose como los dedos hábiles de un viejo pianista sentado en un salón esperando aplausos de gente inexistente. Te debo las gracias por enseñarme a amar de forma tan brutal, tan entregada. Te debo un gesto simple pero lleno de belleza sin medida y que de tan bello da miedo, como tu belleza. Te debo una película que demuestre que la vida es un cortometraje sin principio ni final, igual que tú. Te debo un aplauso por tu fortaleza, por erigirte capitana de un barco corsario presto a conquistar viejos continentes aletargados en lugares dormidos en mundos dormidos. Te debo sinfonías de manos, de brazos, de corazones malheridos pero revividos. Te debo un plato caliente. Te debo un vaso frío. Te debo una ola de mar. Te debo una cueva marina donde puedas refugiarte en noches de temporal y de vientos. Te debo un mapa donde puedas buscar montañas con la cima repleta de agua e islas con las playas llenas de nieve. Te debo un grito gritado en medio de un griterío de calles repletas de gente abrazándose. Te debo una bomba atómica que reviente la maldad que a veces envuelve la ambigüedad de gestos y mentiras. Te debo una bandera blanca para que puedas taparte y, si te apetece, taparme. Te debo una bandera blanca que sirva de sábana para que podamos, si me dejas, tumbarnos y amarnos hasta reventar. Te debo una guerra para que después haya paz. Te debo un viaje a mi cuerpo para que lo conquistes y lo explotes. Te debo unas cuerdas para que me atrapes, para que me ates y así puedas abusar de mí una y mil veces. Te debo rectas para que puedas convertirlas en curvas como las curvas de tu cuerpo. Te debo una maleta donde puedas guardar tus secretos. Te debo un candado para que puedas cerrar la maleta donde guardas tus secretos. Te debo una aguja y un hilo para que puedas coserme junto a ti. Te debo un bote de tinta para que me tatúes la forma de tu cuerpo por si alguna vez me dejas y así poder acariciarte de nuevo aunque en realidad acaricie mi piel que ha sido pasto de tu piel. Te debo un espejo para que un poco de suerte tu rostro se quede grabado y así poder ver tus ojos cuando me levante por la mañana. Te debo el verbo en pasado para que después haya un futuro. Te debo una esponja con la cual limpiar cualquier mínima aspereza que brote de tus entrañas. Te debo un Oscar a la mejor amante. Te debo un calendario para que apuntes el tanto por ciento de amor que me merezco.

En estos días complicados te debo lo que he sido, lo que soy y lo que seré. Te debo todo.

En estos días complicados tú me debes…nada.

martes, 10 de julio de 2012

LO UNICO REAL

Me gustaría volar, ser capaz de apreciar lo inhóspito. Ser capaz de darme cuenta del camino equivocado. Ser capaz de rectificar cuando eres consciente de que te diriges a un lugar equivocado, cuando ves que la proa de tu vida va directa, inexorable y tozudamente hacia un espejismo convertido en isla maldita que surge en medio de una mar repleta de errores. Una mar navegada una y mil veces por hombres y mujeres que creen que nunca se equivocarán…pero llegan a tierra, pisan las arenas blancas y se dan cuenta, desgraciadamente tarde, que esos granos que cubren la playa son arenas movedizas que engullen sueños malditos. Hombres y mujeres maldecidos por el Dios que cubre cada uno de esos cuerpos abandonados, derrotados, vencidos por falsas esperanzas. De la nada surgen fieras que amenazan con devorar corazones remotos, corazones que antaño tuvieron vida, corazones entregados a otros corazones que nunca pidieron nada a cambio porque un día aprendieron que nunca hay que pedir cuando alguien te regala una ilusión dormida en la constelación de los deseos.

Una constelación repleta de heridas sangrantes, de llagas encendidas de viejas utopías, de sirenas que no son sirenas, de hombres y mujeres que se engañan a sí mismos creyéndose inmortales ante el resplandor de un viejo sol que dormita en el ocaso de la cueva del acantilado del desamor. Un quirófano lleno de batas blancas intentando salvar lo insalvable porque nada existe dentro de esa sala blanca repleta de locura, de viejos locos que un día quisieron ser jóvenes a pesar del paso inexorable del tiempo. Un tiempo atrapado en un viejo reloj de arena que se mueve de un lado a otro despertando demonios malditos, demonios disfrazados de reyes, de Ulises, de Penélopes. Demonios disfrazados de hombres y mujeres que sonríen, que hablan, que incluso abrazan con sus alas de fuego, hombres y mujeres que engañan porque su sonrisa engaña, sus ojos engañan, sus palabras engañan como los espejismos en el desierto, que nos hacen creer que están ahí para y por siempre pero que, pobres ilusos, ni están ni estarán porque solo habitan en lugares sepultados por abrazos secuestrados. Lugares repletos de impactos provocados por armas que no son armas sino miradas traidoras que atacan a contraluz, miradas que se amparan en una oscuridad maldita impidiendo que la vida sea vida. Oscuridad que atrapa retinas ciegas de pasión y que de tanta pasión no ven mas allá de la esquina en la cual se esconde su cuerpo roto en mil lágrimas, en gotas que caen sobre la arena en la cual nos tumbamos al llegar a la tierra de los deseos.

Veo palabras que pasan junto a mí, oigo a la gente moverse de un lado a otro mirándome, contemplando como poco a poco me encierro en la cueva de un acantilado formado por acertijos, por juegos de magia, por cartas marcadas y ellos miran descaradamente a ver cual puede ser el truco, observan, pobres locos e ingenuos, de dónde saco la última carta. No se dan cuenta que el mago soy yo y que la magia eres tú…eso es lo único real.

jueves, 5 de julio de 2012

SENTIMIENTOS DE PAPEL

Trazos azules, negros, símbolos, signos unidos por lineas intemporales, movimientos de manos demostrando que la vida existe más allá de un simple papel blanco. Cartas que son mas que cartas, son la prolongación de manos que sujetan sentimientos escritos en momentos de desesperación, en momentos de nostalgia, en momentos alegres o no, pero momentos llenos de vida, de lances arrancados en abrazos y guardados en papeles repletos de ojos que leen e interpretan lo que uno intenta escribir y transmitir.

Cartas que son como las mareas que viven y habitan en mares imaginados, en lugares mágicos, sitios repletos de sensaciones. Cartas que como mareas que son, van y vienen buscando un lugar donde dejarse reposar, donde descansar y que mejor que ser recibidas por la persona que espera, y desespera, por la llegada de esas noticias. Papeles que vuelan en medio de corazones enamorados o corazones truncados y separados por la distancia, corazones que vivieron, y viven, con la esperanza de que algún día encuentren otros cuerpos que añoran momentos en los cuales sucumbieron a los instintos más básicos que un hombre y una mujer, o mejor dicho, dos personas puedan tener. Instintos que a veces nada tienen que ver con amor y desamor, sino que simplemente aparecieron en un momento determinado, en un momento buscado o en cualquier otro momento no elegido ni por uno ni por otro pero que sucedió.

Cartas que tiemblan entre las manos, entre los ojos, entre los dedos de un hombre y una mujer que tocan, que leen, que se deslizan entre esas lineas, entre esas frágiles lineas que conforman un jeroglífico solo descifrable por el inventor de un código secreto. Al fin y al cabo el amor es un código solo entendido, o comprendido, por amantes que se conocen o que incluso sin conocerse excesivamente son capaces de entenderse con una sola mirada, es mas, a veces no necesitan ni siquiera una mirada porque aunque estén de espaldas él o ella, sabe que la otra persona lo está mirando, pero no con los ojos. Se miran con las manos, se miran con sus espaldas, se miran con el papel en el cual escribirán sus "te quiero", "te deseo" y miles y miles de palabras que de manera mágica se transformarán en sentimientos de papel.







martes, 26 de junio de 2012

MI NORTE

Dice la canción “el norte va con ella” y sí, al menos mi norte va con ella, porque ella es mi rosa de los vientos. Ella es la que marca una y otra vez el rumbo a seguir. Ya no miro el mapa para señalar un destino, ya no lo necesito, ahora lo que hago es mirar sus ojos para saber por dónde ir, ahora miro sus ojos para que me indiquen dónde están las sirenas. Sirenas que se sumergen en océanos profundos, en mares profundos. Sirenas que esperan y desesperan para que Neptuno se persone ante ellas y acaricie cada una de sus escamas doradas. Aunque puede ocurrir que esos ojos no existan más que en mi imaginación, en una imaginación de niño, de adulto, de marinero cansado, de marinero derrotado por temporales quizás también imaginados. Ojos arrancados del cementerio donde descansan otros ojos esperando que alguien los mire. Ojos azules, ojos marrones, ojos verdes, ojos negros e incluso ojos invisibles, ojos que forman miles de espejos quebrados, trocitos de espejo que marcan mi norte…o no.
Mi norte va con ella porque ella es mi norte, mi sur, mi este y mi oeste. Ella sola es capaz de marcar los cuatro puntos cardinales. Ella marca el ocaso y el amanecer. Ella es y no es. Ella está y no está…o quizás está y no sé encontrarla. Quizás está demasiado cerca y mis ojos, de tan cerca que está, no saben verla, ni mis manos saben tocarla, ni mis dedos saben saborearla y mi lengua se pierde por ese territorio inhóspito que es su piel, su suave piel, sus suaves pechos…o quizás no exista ni ella, ni su suave piel, ni su húmeda lengua, ni siquiera esos pequeños pechos que sobresalen de su cuerpo, de un cuerpo que de existir estaría rebosante de deseo y de lujuria.
Ella esperándome rota de deseo, yo esperándola muerto de deseo. Ella esperándome llena de calor, yo esperándola aterido de frío. Ella Penélope, yo Ulises y al final Ítaca. Siempre Ítaca al principio y al final. Siempre Ítaca en mi mar, en mi alma, en cualquier parte de mi cuerpo tatuado de viejas heridas de guerra. Una guerra en la que, como en todas las guerras, no hay ni vencedores ni vencidos, ni muertos ni vivos, ni siquiera heridos. Guerra que es como el amor arrancado de las entrañas de supervivientes que ni siquiera saben que son supervivientes porque ya no buscan vivir, ni luchar, solo buscan abandonarse a determinados momentos que pueden llegar a ser, o no ser, mágicos.
Sin embargo me pregunto si existen esos momentos o quizás, al igual que ella, al igual que su cuerpo, esos momentos solo existen en mi imaginación. En una imaginación arrancada de un sueño baldío, inocente y quizás no tan transparente como debería ser, y sinceramente, quizás no sea tan inocente como debería ser.
Amor luchado en mil batallas, amor roto en mil campos de batalla, amor con armas y sin armas, amor desarmado, amor vencido y amor derrotado, amor entregado y amor robado, amor adultero y amor permitido, amor prohibido y amor aceptado por ambas partes…o quizás no. Quizás jamás aceptemos un amor que no sea nuestro, un amor que no nos pertenezca porque lo hemos gastado de tanto nombrarlo, de tanto usarlo, de tanto sobarlo sin miramientos, amor brusco y de tan brusco roto en mil pedazos, como las miles de estrellas que brillan en los firmamentos mágicos de las noches claras de verano. La Osa Mayor, la Osa Menor y al final tu, mi Norte… o quizás no.
Quizás no seas ni mi norte, ni mi sur, ni mi este, ni mi oeste, quizás, y digo solo quizás porque las dudas me atenazan, puede ocurrir que ni siquiera existas y mi norte sea yo. Yo mismo sin necesidad de nada, sin otras pieles que no sean la mía, sin otra mar que no sea mi mar, sin otro silencio que no sea mi silencio. Ojos que ya no están porque en realidad nunca estuvieron y si estuvieron fue solo un momento, un paso fugaz, una mirada fugaz…en el cementerio de los ojos.

sábado, 9 de junio de 2012

PLANETAS EXTRAVIADOS...PLANETAS DE LOS SUEÑOS

Disfruto escribiendo, necesito escribir, no sé si transmito o no, ni siquiera sé si alguien lee lo que escribo, ni siquiera sé si me importa si alguien lo lee o no, muchas veces ni siquiera sé lo que quiero escribir, ni siquiera sé qué quiero escribir, solo sé que quiero escribir, que tengo que escribir...es una necesidad.

Hay veces que noto como mis dedos vuelan sobre el teclado, que las ideas crecen, que los sentimientos crecen, que mis palabras no me pertenecen, que ya no son mías sino que son de mis manos, de las teclas negras con letras blancas que hay debajo de mis dedos, dedos que golpean las teclas como si fueran las teclas de un viajo piano...en estos momentos soy feliz porque hago lo que más me gusta y además creo que lo hago bien, creo que es de las pocas cosas que hago medianamente bien o al menos con un sentido más o menos claro.

Me encanta escuchar la música alta, con energía, música que me da fuerzas para seguir escribiendo ¡joder! qué afortunado soy, en esos momentos me siento tremendamente feliz. Me siento como en el planeta de los sueños, un planeta único, un planeta irreal, mi planeta. El único lugar donde me siento importante, un lugar donde me siento vivo, independiente, alejado de cualquier maldad que pueda afectarme. Me siento valiente, dispuesto a luchar contra cualquier palabra inoportuna que pueda surgir del asfalto perdido de una calle perdida porque en mi planeta de los sueños no hay calles, ni callejones, ni rincones oscuros donde poder esconderse, no hay noches nubladas, no hay eclipses que tapen cualquier sol dispuesto a surgir de mi alma. De mi alma inspirada en miles de estrellas marinas trepando por acantilados situados junto a mi corazón, acantilados que puedan resquebrajar la más mínima señal de calor que brota de un sol abandonado a un amor insultantemente hermoso y que de tan hermoso puede llegar a ser irreal. Irreal como la vida que nos cubre de manera piadosa y temerosa de despertarse en cualquier momento y romper en mil pedazos cualquier posibilidad de que nos amemos hasta reventar de sudor, de lenguas buscándose desesperadamente con miedo a encontrarse en un lugar abandonado, desconocido, insólito, inexplorado, salvaje...salvaje como tu cuerpo estrellándose contra mi cuerpo, tu cuerpo destrozándose contra mi cuerpo convirtiéndonos en un amasijo de pieles rotas, con sangre brotando de tus poros contagiándome de sueños rotos pero dispuestos a reconstruirlos una y otra vez para luego volver a romperlos y empezar de nuevo una y otra vez y así hasta el infinito.

Infinito como el movimiento de tus caderas resquebrajándose sobre mi espalda buscando un norte que no existe, el pelo revuelto sobre mis pechos buscando un rumbo que no existe, tus manos surcando mi piel buscando mapas donde se esconden tesoros inexistentes o no, tus dedos tocando partes de mi cuerpo que yo ni siquiera sabía que existían pero que tú haces que se reinventen una y otra vez provocando un placer desconocido pero que ansío conocer de manera repetitiva para no cansarme ni hartarme jamás.

Para no cansarme de ti, para volar contigo, para soñar contigo, para emborracharme contigo, para vivir contigo, para amarte una y otra vez y hasta mil veces para que no te esfumes como una imagen imaginada, como un cuerpo imaginado pero deseado, tremendamente deseado, tremendamente amado en una vida secreta pero que sé que existe porque tú estás ahí...en el planeta de los sueños, de mis sueños, de tus sueños, de nuestros sueños.

Sueños en los que busco una luz que alumbre las sombras que puedan existir, sueños que acompañan mis manos mientras tantean la oscuridad de las habitaciones llenas de fantasmas desnudos, fantasmas sedientos de amor, fantasmas abrazados en cada rincón del planeta de los sueños. Hijos que crecieron siendo fantasmas, enamorados que se amaron siendo fantasmas pero con la esperanza de revivir y así poder contar que un día se amaron hasta lo infinito, hasta quebrar la más mínima conciencia de lo que puede llegar a ser una vida insólita, una vida desarmada, una vida simple, una vida llena de orden y/o desorden, una vida llena de vendavales que se dejan arrastrar hasta orillas desconocidas, hasta islas que ni siquiera existen en mapas de mundos extraviados en lugares extraviados de planetas extraviados.

Cuerpos llenos de ganas de romper cualquier tenaza que les obligue a estar juntos en pequeños habitáculos, sin ninguna ventana que permita entrar cualquier mínimo rayo de sinceridad para que les obligue a entregarse hasta la eternidad mientras se sientan en sillas vacías y arrinconadas en viejos armarios sin puertas.

Caminos desconocidos pero dispuestos a recorrer. Sin embargo no queremos llegar porque no sabemos cómo es el final que nos espera y esa duda nos atenaza, esa duda nos amarra como el ancla que se hunde en medio de una mar extraviada en un planeta extraviado.

miércoles, 6 de junio de 2012

TU ERES UN DÍA EXTRAORDINARIO

Mientras escribo esta entrada escucho el nuevo disco de Marlango, se titula "Un día extraordinario" y la verdad es que cualquier día, incluso el que menos te imaginas puede llegar a ser un día extraordinario. Ahora suena "Bocas prestadas", qué frase más curiosa, una frase que encierra incógnitas e incluso puede llegar a encerrar sueños prestados.

Ilusiones de otros, ilusiones de otras bocas prestadas, ilusiones de deseos prestados, incluso de deseos que no nos corresponden pero que nos gustaría que fueran nuestros.  Deseos encontrados en medio de una mar alterada por un viento prestado, deseos a punto de naufragar precisamente porque son prestados, deseos que giran alrededor de un mástil de un velero inexistente, sin embargo deseos al fin y al cabo y por lo tanto como buenos deseos aún no han llegado a nuestra memoria pero quizás, como todo un buen día extraordinario, deseamos que llegue para poder recoger cualquier mínima esperanza de que se cumpla ese deseo, esa añoranza, esa melancolía que cubre nuestra piel, esa desazón que recubre nuestro cuerpo de manera atroz a la espera de romper cualquier minimo resquicio de dolor, de desesperanza, porque en el fondo hoy puede ser un día extraordinario.

Un día extraordinario para saciar la sed de deseo de un cuerpo de mujer inexistente, un cuerpo prestado a la imaginación, un cuerpo que quizás no exista más que en mentiras mal entendidas, un cuerpo que emborracha de lujuria todas las partes de mi sexo.

Sexo prestado, sexo deseado, sexo arrancado por las garras afiladas de un naufragio sorprendente e inesperado como todos los naufragios no deseados, sexo lleno de sudor, sexo sin tapujos, sexo sin límites porque no hay límites en el sexo más que los que la verguenza impone, sexo salvaje porque salvaje es la sensación de hundirme dentro de ti.

Naufragar dentro de ti, morirme dentro de ti, entregarme dentro de ti, arrancarme dentro de ti, beber dentro de ti, saltar dentro de ti, volar dentro de ti...explotar dentro de ti.

Explotar en un día extraordinario, ver los cráteres de la luna en un día extraordinario, enamorarme en un día extraordinario, tu sola presencia convierte un día ordinario en un día extraordinario. Tú eres un día extraordinario.

Tus ojos son extraordinarios porque con ellos me miras, tus manos son extraordinarias porque ellas no me tocan pero desean tocarme o al menos yo deseo que me toquen, tu risa es extraordinaria proque contagia vida, tu boca es extraordinaria porque de ella sale mi nombre, tus labios son extraordinarios porque se mueven delicadamente mientras hablas, tus piernas son extraordinarias porque ellas te sostienen, toda tú eres extraordinara porque vives en mis sueños imaginarios, en mis sueños extraordinarios, en mis deseos extraordinarios, en mi corazón extraordinario. Todo gira alrededor de una imagen extraordinaria...tu imagen.

Una imagen que invento y reinvento constantemente, una imagen que imagino en medio de una mar tranquila, una imagen reflejada en las sábanas que cubren nuestros cuerpos, una imagen que llega y se va precipitadamente, una imagen que rompe cualquier otra imagen, una imagen que se convierte en mi vida, una imagen que conoce caminos por donde llegar a mí pero que siempre se queda a medias, una imagen con miedo a dejar de ser una simple imagen...una imagen extraordinaria para un día extraordinario, para un deseo extraordinario, para un amor extraordinario.

Para un amor deseado por que es inesperado, un amor desecho en medio de un desierto hecho a nuestra medida, un amor que rompe los poros de nuestra piel, un amor escondido bajo el asfalto de una cama imaginada, un amor contagiado por la memoria de otros amores, un amor arrebatado bajo la lluvia de una tarde de domingo, un amor lento, suave, dulce...en un día extraordinario.

jueves, 17 de mayo de 2012

PREGUNTAS DE ADOLESCENTE...RESPUESTAS DE ADULTO

Después de un mes de abril lluvioso, al menos aquí en el norte, llevamos unos días con sol, con buena temperatura y eso, al menos a mí, me reconforta y sobre todo me anima a seguir adelante, sin embargo es curioso, cuando vivía en mi Mediterráneo me gustaban los días de lluvia, quizás porque eran escasos. Esos días abría las cortinas de mi habitación, subía hasta arriba las persianas y sentado en mi mesa empezaba a escribir o simplemente a pensar mientras me quedaba embobado viendo como las gotas de agua golpeaban sobre esos cristales acostumbrados a los rayos del sol. Creo que a ellos les gustaba tanto como a mí recibir el agua, seguramente, también igual que a mí, por la falta de costumbre.

En aquella época era un adolescente con múltiples preguntas que por supuesto no tenían respuesta. Ahora, con la experiencia que dan los años, algunas de aquellas preguntas ya tienen respuesta, sin embargo hay días en los que aún me cuestiono o mejor dicho aún tengo preguntas vacías a la espera de respuestas escondidas en algún rincón secreto del que ni siquiera yo sé el sitio, es más ¿estoy seguro de querer saber dónde se encuentra ese lugar? O ¿prefiero que esas respuestas sigan ocultas como un tesoro en el plano de un viejo pirata?, no lo sé, pero qué curioso, esa es la primera pregunta sin respuesta. De todas maneras he de reconocer que sí tengo respuestas al menos para algunas preguntas.

En aquella época me preguntaba dónde terminaba el horizonte de esa mar en la que pescaba junto a mi padre, ahora sé que no tiene fin pero no porque la tierra sea redonda sino porque siempre está cerca de mí, pegadita a mi piel y sentada en mis pensamientos.

En aquella época me preguntaba hacia dónde iban esos trenes que veía, y oía pasar durante la noche con las luces de los vagones encendidas, ahora sé que se dirigían hacía algún lugar, escondido o no, deseado o no, pero que sí tenían un final y un principio, igual que las personas que iban dentro. Lo que aún hoy no sé es si el final es feliz o no, aún hoy no sé si la gente iba o venía, aún hoy no sé si alguien huía mientras su alma gritaba “hasta aquí” con la esperanza de que al llegar “allí” alguien recogiera su espíritu de naufrago como hizo Viernes con Robinson Crusoe.

En aquella época me preguntaba a qué sabrían los brazos de una mujer mientras se agolpaban en medio de una espalda sudorosa entregándose a una lucha sin cuartel. Ahora sé que esos brazos, esas manos, esos dedos…son como serpientes resbalando por la arena del desierto dejando surcos entre los poros de dos cuerpos matándose por entregarse sin ningún tipo de concesión mientras luchan despiadadamente por ver quién ama más a quién.

En aquella época me preguntaba como sería el desamor. Sin embargo esa es la única pregunta que no tuve que esperar para ser adulto para conocer la respuesta porque el desamor igual que el amor no controla ni sabe, ni quiere saber, de edades.

martes, 8 de mayo de 2012

YA HA PASADO LA NOCHE

Ya ha pasado la noche, la semana de noche. Siete días que se han hecho largos, siete días con momentos muy buenos, risas, cafés llenos de comentarios graciosos y…algún que otro momento malo, momentos de nervios, de prisas, aunque para mi favor y sobre todo para mi salud mental he aprendido a desconectar. He visto ojos tristes, ojos que te piden ayuda y yo he intentado brindarles colaboración, o al menos he hecho todo lo que está en mi mano para que cuando salgan por la puerta se vayan con la sensación de que la persona que las ha atendido ha hecho todo lo posible para solucionarle el problema. Espero haberlo conseguido.

Ahora tengo por delante una semana de fiesta, una semana para dedicarme a mis cosas y por supuesto a mí mismo. Os aseguro que me apetece muchísimo. Después vendrán siete días de mañana pero para eso aún quedan muchas, muchas horas, es más, no quiero ni pensarlo.

Esta noche ha sucedido algo curioso. Venía de cenar junto con unos compañeros, la carretera estaba vacía, apenas unas luces de coches y al fondo, entre las nubes que cubrían la noche ha aparecido una luna roja, inmensa, comiéndose todo un firmamento de estrellas invisibles, de estrellas tapadas por una manta oscura pero que con toda seguridad estaban allí observando el mundo y junto a ellas la LUNA, sí, en mayúsculas porque no cabe que se diga de otra manera. Una LUNA majestuosa, impresionante, hermosa como la mujer que amas, hermosa como la mujer que deseas, hermosa como la mujer que esperas que un día esté contigo al llegar a Ítaca y sabes con toda la seguridad que proporciona la esperanza que en esos momentos sus manos cubrirán tus manos, su boca saboreará tu boca, sus labios recorrerán cualquier mínimo resquicio de piel que aun quede sin romperse después de una larga travesía. Una mujer que te amará como solo la mujer que te ama puede hacerlo. Una mujer que romperá el salitre que se deposita en los resquicios de un corazón empapado por esa mar que tanto nos da…y a veces tanto nos quita.

Una vez, hace ya muchos años, quizás demasiados, vi, junto con un amigo…o no, una luna parecida y a pesar de todo, a pesar de un amigo que quizás no era, a pesar de no estar quizás en el lugar adecuado, a pesar de todo eso…tengo grabada la imagen de esa luna brotando de un horizonte oscuro.

Pero me quedo con la última luna…con la que aún no he visto.

martes, 1 de mayo de 2012

...Y ME SIENTO VIVO

Hace aproximadamente un mes que me encuentro en mi nuevo puesto de trabajo, un tiempo que considero más que suficiente para hacer una valoración objetiva de lo sucedido. He de reconocer que al principio me costó, como todos los cambios no elegidos o no deseados, sin embargo estoy contento, tanto con el grupo de gente que me ha tocado trabajar como conmigo mismo.

Estoy satisfecho porque he sabido adaptarme a la nueva situación.

Durante este mes no solo me han sucedido cosas importantes a nivel laboral, también a nivel personal. He tenido la inmensa suerte de estar durante una semana en Eivissa, o lo que es lo mismo Ibiza. Esa isla en medio de mi Mediterráneo ha superado todas las expectativas.

Ahora mismo dejo de escribir para buscar, o al menos intentar buscar, las palabras exactas para describir el cúmulo de sensaciones que llegué a experimentar sentado en esas rocas observando como la mar me engrandecía el alma.

Exceptuando San Antonio, que no me gustó absolutamente nada, el resto de la isla consiguió cautivarme y no solo me refiero a las calas escondidas entre recodos de mar, me refiero también al interior de la isla. A esos pueblos blancos detenidos en el tiempo.

Ibiza, o Eivissa para los que hablamos catalán, tiene un casco viejo digno de ser pisado, respirado. Una atalaya en la que te sientes importante divisando la entrada al puerto con la luz del faro de Formentera haciendo compañía a las miles de estrellas que cubren esa inmensa mar. Puestas de sol rotas únicamente por el perfil de viejas barcas varadas en la arena.

En fin, ha sido un mes intenso en todos los aspectos de mi vida y cuando uno vive con intensidad es señal inequívoca de que está vivo, y así es como me siento ahora…vivo.

miércoles, 29 de febrero de 2012

PARAULES AGRADABLES Y FALSEDAT

Aquesta és la primera vegada que escric una entrada en català. m'és més difícil, fa tant de temps que vaig deixar la meva terra que he perdut riquesa de vocabulari. Amb les meves filles parlo sempre en català però tot i així reconec que no tinc la facilitat que em pot aportar el castellà. Però la veritat és que em ve de gust.

On estic fa un dia que em recorda molt al Mediterrani, la llum és clara, molt clara i ja només per això em sento feliç ... em recorda tant a la meva terra. però he de reconèixer que conforme van passant els anys la vaig tirant cada cop més a faltar. però no puc fer res, el meu lloc és aquí, almenys de moment. Ara només em val aguantar perquè sé fefaentment que algun dia tornaré, d'això n'estic segur.

També estic segur que el pensar en aquest moment em genera esperança i felicitat.

M'aturo i observo els meus dits posats sobre de les tecles de l'ordinador, es mouen compassadament al dictat que ordena la meva ànima. Miro els meus braços i puc sentir com es va quedar tatuada la teva pell sobre la meva. Miro els meus braços, observo els petits porus que sobresurten i crec veure com s'escapen suaument sentiments trovats i de vegades perduts ... però no em fa res que s'escapin perquè vagin on vagin i passi el temps que passi aquesta pell que un dia em va fregar la pell i aquests sentiments que un dia em vas confiar seran sempre meus.
També s'escapen silencis, o millor dit, no s'escapen, els deixo marxar perquè és el que toca. Cal ser fort i estar preparat perquè la soledat no t'afecti massa. Cal ser fort per saber que no importa que no arribin paraules ... potser és que no han d'arribar, potser és millor així, potser és que ningú té res a dir.

Ens hem d'acostumar a no esperar massa de la gent perquè això fa mal. Confies en gent en la qual no vas haver confiar. Esperes respostes que qui no té res a respondre. Esperes gestos agradables perquè els teus gestos són agradables i per tant desitges rebre el mateix, però no ... i no importa, perquè res necessites més que la teva pròpia companyia. Gestos, maneres, paraules, maneres, falsos somriures, falsos abraçades, falses mirades. Molta gent és falsa ... i no importa. I sabeu perquè no importa perquè tu has fet el correcte.

Saps que algun dia et tornaràs a trobar amb aquest tipus de gent i saps, segur, que tornaran a somriure't, a dir paraules agradables, i en aquests moments cal estar atent ... i recordar-te de falsedat que cobreix tots els seus moviments.

Mentre tot això passa jo seguiré pensant en el meu poble, al meu mar, a la meva platja ... això si és autèntic. Aquí no hi ha falsedat cap, per això és un bon lloc per tornar.

El meu poble, el meu mar, la meva platja i em oblidaré estirat a la sorra de tota la falsedat que m'envolta.

sábado, 18 de febrero de 2012

UN BESO Y DE FONDO...MAR ANTIGUO

Hoy es carnaval, me asomo a la ventana y veo a la gente disfrazada, algunos incluso cantando. Yo estoy solo delante del ordenador. Problemas de salud, no excesivamente graves, pero problemas al fin y al cabo han impedido que salga, así que la mejor opción es hacer eso que tanto me gusta… escribir.


Por los altavoces está sonando “mar antiguo” del Último de la Fila e imagino esa mar a la que tanto amo y tanto necesito. Una mar hermosa como solo ella puede serlo, una mar que se acerca despacio mientras en mi espalda desnuda se va clavando la arena de la playa, arena que nos envuelve mientras nos amamos despacio, mientras nos entregamos sin tapujos a un deseo irrefrenable.


Siento como unos pechos se van clavando en mi pecho mientras mis manos juegan a buscar surcos de otra espalda desnuda que cubre todo mi cuerpo desnudo. Siento como una lengua se mueve por la comisura de mis labios como si fuera un barco a la deriva que busca un puerto donde fondear. Mis dedos ya no me pertenecen y se van a enredar entre el cabello de la sirena que surgió en un momento en que este capitán se dejó vencer por vientos inesperados. Una sirena hermosa arrancada de las profundidades de una mar poderosa y amante de sus amantes. Siento como el agua nos moja los pies y tapa los poros de un deseo que se escapa irremediablemente entre la profundidad de nuestros cuerpos. Un deseo inmenso que nos posee de manera inexorable…y de fondo suena “mar antiguo”.

viernes, 3 de febrero de 2012

HISTORIA DE UNA CANCIÓN Y ECUACIONES DE PRIMER GRADO

Últimamente he coincidido en el coche con María, mi hija pequeña, varios días a la misma hora. A ella le gusta poner en la radio Cadena 100 y como no puede ser menos, sus deseos son órdenes para mí, al menos en estos casos de mínima importancia.


El caso es que, casualidad o no, siempre nos ha coincidido la misma canción. Una canción de Adele titulada “Someone like you”, a ella le gusta cantarla, a mí me encanta oírla y lo sabe, de hecho se pone toda interesante, me mira de reojo y sonríe. En esos momentos sé que solo canta para mí.


El otro día cuando llegué de trabajar ella estaba en mi habitación donde tengo la mesa de trabajo y donde estudiamos juntos matemáticas. Al entrar en casa vi luz al final del pasillo y supe que ella ya me estaba esperando con las ecuaciones de primer grado preparadas, pero justo cuando iba a entrar me dijo “no, no entres aún que tengo una sorpresa” me quedé quieto en la puerta “cierra los ojos” me dijo y entonces empezó a cantar esta canción. Cuando terminó me puso el video con la letra traducida (yo no sé inglés, en mi época aprendíamos francés) y me la volvió a cantar, pero ahora de pie…toda una actriz.

Al terminar me la comí a besos pero…pasado el subidón empezamos con las dichosas ecuaciones de primer grado.


La vida continúa...para todos y para siempre